sábado, 2 de junio de 2018

domingo, 20 de mayo de 2018

ENTREGA DE LOS XXIV 

PREMIOS ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 

2018 EN JAÉN


OBRAS GANADORAS DEL XXIV PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2018



TEXTO PUBLICADO POR JAVIER CANO EN DIARIO JAÉN

Asegura una sentencia anónima que nada suena tanto en el oído de un autor como el silencio de la crítica. Puede ser... Pero en Jaén, durante el acto de entrega de los Premios Andalucía de la Crítica, en su vigesimocuarta edición, hubo de todo menos silencio. Sí, la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios (AAEC) escogió el mar de olivos, por segunda vez en la historia de estos prestigiosos galardones, para que los literatos más celebrados de 2017 engrosaran su memoria con una cita inolvidable y en un marco acorde con la importancia de la cita, y los asistentes, ajenos al proverbio, aplaudieron la calidad de quienes dieron lo mejor de sí mismos sobre las páginas de unos libros que, a partir de ahora, portan sobre sus cubiertas la “vitola” de esta distinción.
“Aunque solemos rotar por todas las provincias andaluzas, nos decidimos por Jaén, entre otras circunstancias, porque el premiado en la modalidad de novela es jiennense, como yo mismo, y además hacía bastante tiempo que no lo entregábamos aquí”, aseguró el campillero Francisco Morales Lomas, presidente de la AAEC. El novelista Emilio Lara, el poeta granadino Antonio Praena, el escritor, también de Granada, Alejandro Pedregosa y el malagueño Jorge Villalobos fueron los protagonistas del acto celebrado en el viejo Hospital de San Juan de Dios a iniciativa de la AAEC, con el patrocinio de la Fundación Unicaja, la Consejería de Cultura de la Junta, el Centro Andaluz de las Letras y la Diputación Provincial de Jaén. Los distinguidos en esta edición recibieron su trofeo —reproducción de una escultura original de la artista cordobesa Marta Campos— de manos de Manuel Hueso, diputado provincial de Empleo; Antonio José Lucas, director general de Innovación Cultural y del Libro; Carmen Espín, representante de la Fundación Unicaja, y el propio Morales Lomas. Intervinieron también la secretaria de la AAEC, Remedios Sánchez, que dio lectura al acta; el poeta José Cabrera, que realizó una semblanza de la obra de los premiados, y el escritor malagueño Jose Sarria.
El único jiennense entre los premiados, Emilio Lara, expresó su satisfacción por recibir este premio, que se suma a una larga lista de elogiosas críticas cosechadas por su última novela, El relojero de la Puerta del Sol: “Es la plenitud de la alegría, este galardón reconoce a la novela histórica, que no suele recibir premios de este tipo”, dijo, y concluyó: “Que se entregue en Jaén es una buena noticia”.

ALGUNAS IMÁGENES DEL XXIV PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA CON LAS ESCULTURAS DE MARTA CAMPOS




TROFEOS PARA LOS GANADORES

ASISTENTES A LA ENTREGA DEL XXIV PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA

ALEJANDRO PEDREGOSA, ANTONIO PRAENA, EMILIO LARA

GANADORES Y MIEMBROS DE LA MESA

ANTONIO PRAENA, EMILIO LARA Y JORGE VILLALOBOS (De derecha a izquierda)


EMILIO LARA RECIBE EL PREMIO DE MANUEL HUESO




ANTONIO PRAENA RECIBIENDO EL PREMIO DE ANTONIO JOSÉ LUCAS SÁNCHEZ

F. MORALES LOMAS ENTREGA A JORGE VILLALOBOS EL PREMIO ÓPERA PRIMA





CARMEN ESPÍN Y ALEJANDRO PEDREGOSA RECIBIENDO EL PREMIO



EMILIO LARA TRAS RECIBIR EL PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA

ANTONIO PRAENA TRAS RECIBIR EL PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA



ALEJANDRO PEDREGOSA RECIBIENDO EL PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 

JORGE VILLALOBOS TRAS RECIBIR EL PREMIO ÓPERA PRIMA ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA


JOSÉ CABRERA MARTOS, F. MORALES LOMAS, REMEDIOS SÁNCHEZ Y JOSÉ SARRIA

MANUEL HUESO (Diputación de Jaén), F. MORALES LOMAS (presidente AAEC) Y REMEDIOS SÁNCHEZ (secretaria AAEC)

CARMEN ESPÍN (Fundación Unicaja), ANTONIO JOSÉ LUCAS SÁNCHEZ (Director General de Innovación Cultural y del Libro de la Junta de Andalucía) y MANUEL HUESO (Diputación de Jaén)

CARMEN ESPÍN, ANTONIO JOSÉ LUCAS SÁNCHEZ, MANUEL HUESO, F. MORALES LOMAS Y REMEDIOS SÁNCHEZ

F. MORALES LOMAS EN LA ENTREGA DEL XXIV PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2018




REMEDIOS SÁNCHEZ GARCÍA

JOSÉ SARRIA CUEVAS

JOSÉ CABRERA MARTOS






viernes, 11 de mayo de 2018

F. MORALES LOMAS 
NUEVO ACADÉMICO DE LA 
REAL ACADEMIA DE CÓRDOBA


F. MORALES LOMAS


F. Morales Lomas había sido nombrado con anterioridad Académico de la Academia de Artes Escénicas de España y Académico de la Academia de Buenas Letras de Granada. Con este nuevo nombramiento se reconoce el trabajo realizado a lo largo de los últimos cuarenta años. Algo, sin duda, muy de agradecer. En los próximos meses preparará el discurso de ingreso sobre una temática que tenga relación con la literatura cordobesa, a la que tanto tiempo ha dedicado.

De hecho en estos momentos está en la Editorial Comares una obra ensayística dedicada al poeta cordobés Pablo García Baena, fallecido en enero, que verá la luz próximamente, coordinada por él y Remedios Sánchez, donde aparecen estudios de un buen número de escritores actuales.





BREVE HISTORIA DE LA REAL ACADEMIA DE CÓRDOBA
Con la venida de la monarquía borbónica a España se trasplantan a nuestra nación o se calcan en ella las instituciones de todo tipo del país galo. Así, la célebre Academia Francesa fructificó en España, en sucesivos años, en múltiples Academias de carácter general (Ciencias, Letras y Artes) o especifico (Lengua, Historia, Medicina, Buenas Letras, Bellas Artes, Jurisprudencia y Legislación, Veterinaria, Farmacia, Ciencias Morales y Políticas, Ciencias Matemáticas, Físico-Químicas y Naturales, etc.).

Las corrientes renovadoras de los ilustrados españoles, en el siglo XVIII, trajeron entre otras consecuencias la creación de las Reales Sociedades Económicas -o Patrióticas- de Amigos del País, algunas de las cuales aún persisten, incluso con cierta vitalidad. En Córdoba se creó la Real Sociedad Patriótica en el año 1779 y desarrolló su actividad alternando periodos de magníficas realizaciones con otros de vida lánguida.

De la Sección Literaria de la Real Sociedad Patriótica surgió, el 11 de noviembre de 1810, la Academia General de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, con el fin específico de dar impulso a las actividades científicas y culturales en sus más variados aspectos. Su fundador y primer director fue el canónigo penitenciario de la catedral cordobesa Manuel María de Arjona y Cubas, ursaonense de nacimiento, poeta y afrancesado. El prefecto Domingo Badía Leblich (Alí Bey) autorizó los primeros Estatutos de la nueva institución.

Se estructuró la Academia primeramente en tres secciones, recogidas en su título: Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Con posterioridad, en diferentes fechas, se crearon dos nuevas secciones: Ciencias Morales y Políticas y Ciencias Históricas.

El título de Real, que vino a ser un refrendo de la importante labor que llevó a cabo, le fue concedido por Real Decreto de Alfonso XIII, de 9 de julio de 1915, ciento cinco años después de su fundación.

A poco de la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el 28 de enero de 1947 la Academia se incorporó al mismo a través del Patronato “José María Quadrado” de Estudios Locales. Desaparecido éste hacia 1978, sigue incorporada al C.S.I.C. a través de la Confederación Española de Centros de Estudios Locales (C.E.C.E.L.).

Está integrada en el Instituto de Academias de Andalucía desde la creación de éste por Ley 7/1985, de 6 de diciembre de 1985, del Parlamento de Andalucía (B.O.J.A. del 14 de diciembre de 1985).

Pertenece como Academia Asociada al Instituto de España desde el 24 de octubre de 1990.

Normativa

Los Estatutos aprobados por Orden Ministerial de 10 de julio de 1962 (B.O. del Ministerio de Educación Nacional de 16 de agosto de 1962). No obstante, con la llegada de la democracia y la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Andalucía, fueron modificados por Orden de 15 de enero de 1992 de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía (B.O.J.A. de 6 de febrero de 1992). Estos Estatutos de 1992 son los actualmente vigentes.

La Academia se rige además por la siguiente normativa:

·        Reglamento de Régimen Interior de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, que complementa sus Estatutos. Fue aprobado por el Pleno de la Corporación el 28 de marzo de 1996.
·         Reglamento de Publicaciones e Intercambio Científico de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, aprobado por el Pleno de la Corporación el 14 de marzo de 1996.
·         Sello oficial de la Corporación, aprobado por el Pleno de la Academia el 16 de febrero de 1994.
·         Logo o anagrama oficial de la Corporación, aprobado por el Pleno el 16 de junio de 2005.

Convenios

La Academia tiene suscritos convenios de colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba, la Diputación Provincial de Córdoba, con la Universidad de Córdoba, con la Fundación PRASA y con BBK CAJASUR.

Subvenciones

Recibe la Academia subvenciones de los siguientes organismos y entidades:

-          Junta de Andalucía (Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa. Dirección General de Universidades).
-          Excma. Diputación Provincial de Córdoba.
-           Excmo. Ayuntamiento de Córdoba.
-          Fundación Cajasur. Fundación Prasa. 

Pertenece como Academia Asociada al Instituto de España desde el 24 de octubre de 1990.

lunes, 7 de mayo de 2018

RESEÑA SOBRE VIENTO VARIABLE DE ANTONIO HERNÁNDEZ POR F. MORALES LOMAS



VIENTO VARIABLE, LIBRO DE POESÍA DEL PREMIO NACIONAL ANTONIO HERNÁNDEZ, POR F. MORALES LOMAS









F. MORALES LOMAS


RESEÑA PUBLICADA EN LA REVISTA PARAÍSO (JAÉN)













domingo, 6 de mayo de 2018

ALGUNAS IMÁGENES DEL COLOQUIO INTERNACIONAL INTERSTICIOS EN LA LITERATURA DE FRONTERA CELEBRADO EN FEZ (MARRUECOS)


REPRESENTANTE DEL INSTITUTO CERVANTES, F. MORALES LOMAS, RAFAEL BALLESTEROS Y JOSÉ SARRIA; EN LA SEGUNDA FILA: MANUEL GAHETE


ÓSCAR PUJOL RIEMBAU, DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES EN FEZ (MARRUECOS), F. MORALES LOMAS Y MANUEL GAHETE

F. MORALES LOMAS, RAFAEL BALLESTEROS, ALICIA AZA, REMEDIOS SÁNCHEZ, MANUEL GAHETE, ÓSCAR PUJOL RIEMBAU, AZIZ TAZI, JOSÉ SARRIA, FERNANDO CABRITA Y OTROS INTERVINIENTES


F. MORALES LOMAS Y MANUEL GAHETE

FERNANDO CABRITA, JOSÉ SARRIA Y F. MORALES LOMAS

F. MORALES LOMAS, MANUEL GAHETE, AZIZ TAZI Y ALICIA AZA
JOSÉ SARRIA, FERNANDO CABRITA, F. MORALES LOMAS, MANUEL GAHETE Y RAFAEL BALLESTEROS.
JOSÉ SARRIA, KAMAL ENNAJI, F. MORALES LOMAS
F. MORALES LOMAS






sábado, 5 de mayo de 2018

FRACTURA DE ANDRÉS NEUMAN POR F. MORALES LOMAS EN CUADERNOS DEL SUR DE DIARIO CÓRDOBA




F. MORALES LOMAS

La historia siempre tuvo un aroma a muerte. Japón, desde las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, no fue ya nunca el mismo lugar. Seguramente tampoco lo habrá sido después de Fukushima. Estas potentes historias de amargura, muerte y descomposición social son las que se unen y se sintetizan en el espíritu de Watanabe, un superviviente de Hiroshima aunque criado en Nagasaki, el protagonista e hilo conductor de Fractura, la última novela de quinientas páginas del hispano-argentino Andrés Neuman. Mucho de extirpación de memorias y sucesos globalizadores tienen su génesis en esta novela de la memoria (como impedimenta) pero también del día a día. El tiempo está en guardia para Watanabe, como dice en la primera línea Neuman. Y este tiempo es el que recorre el autor por diversas latitudes: París, Nueva York, Buenos Aires, Madrid, Tokio y otros lugares de Japón. Neuman construye la existencia de Watanabe desde el terremoto de Fukushima que activa de nuevo las «placas de la memoria» desde ese otro momento que también vivió Watanabe, la bomba atómica de Hiroshima. Desde ese instante la realidad es una intermitencia y también la vida de Watanabe, que no tiene continuidad en sus sentimientos y estos se cercenan a los pocos años de nacer con parejas nuevas. Construida en once capítulos, aunque en realidad el último es un epílogo de prosa poética en torno al agua, como símbolo que se define líricamente en siete párrafos. Siendo el primer capítulo un recorrido deslavazado por sensaciones, circunstancias y definiciones ante ese tsunami inicial y el «estallido» de Fukushima. En los capítulos interiores se construye la historia personal y sentimental de Watanabe a través de las voces narrativas en primera persona de sus parejas, que le llaman siempre Yoshie. Primero, en París (capítulo 2), hasta el momento en que marcha a EEUU. Es un encuentro con una ciudad en la que necesita perder la memoria. De hecho esta es símbolo de esa pérdida: «No me acuerdo de cuánto me duró la inocencia». Descrito como un hombre pudoroso (Yoshie Watanabe estudia Economía en París), la narradora y pareja de Watanabe aborda su sicología y todo su ámbito personal en relación con París y su propio mundo, y le permite romper los tópicos en torno a los japoneses sobre su «distancia» y «poca emotividad». Yoshie intenta no reducir su identidad a aquella tragedia vivida. Es un capítulo que nos ha recordado inevitablemente a Rayuela de Cortázar, cuya lectura como subtexto está presente. En el capítulo 3 reconstruye en tercera persona situaciones de su infancia tras la bomba atómica, la escuela, «la oscuridad en mitad de la mañana», «descubriendo que no quedaban caras como las caras», y sobre todo las secuelas de la guerra y la muerte en toda la población, pero esta situación se une con acontecimientos más recientes como los sucedidos en Fukushima, más de sesenta años después. Es un recorrido de ida y vuelta por las tragedias y su impacto y la sensación de haber muerto y resucitado, a través de la sexualidad y las relaciones sociales como acicates y símbolos en diversos continentes que le permiten inducir a una novela globalizadora de ámbito universalista. Es un capítulo de transición para conformar un ámbito social que da paso de nuevo al ámbito privado (en el 4) a través de una nueva narradora en primera persona, la periodista judía Lorrie, que habla de su relación con él. Es una especie de monólogo interior donde su existencia personal se une a la de Watanabe para mostrarlo desde otra perspectiva y señalar que «Yoshie no se molestaba en criticar la monstruosa desproporción de los exterminios nucleares». Hay una componente crítica evidente de la narradora en torno a muchas actuaciones japonesas y, sin duda, junto con el siguiente son los capítulos más rico e interesantes, siendo este último (el capítulo 5) un complemento en tercera persona, donde se expresan las sensaciones de nuevo ante las bombas atómicas cómo todas las tragedias acaban repitiéndose, como en Chernóbil. La traductora Mariela hablará de su relación en el capítulo 6, para pasar al 7, donde se centra de nuevo en Fukushima y el profesor Sasaki. La española Carmen retoma el capítulo 9. Estamos en Madrid en 1992 y Watanabe está con su empresa como antes en las otras ciudades. Existe un tanto de costumbrismo en la continua comparación entre países (Japón-España), antes Argentina-Japón... En los capítulos 9 y 10 da la sensación como si el autor acelerara el ritmo de la historia con la pretensión de ir finalizándola (primero en torno al periodista argentino Jorge Pinedo, quien se entiende recaba datos para la historia (como un alter ego de Neuman) y las secuelas de las bombas. Es un libro dispar en el que existen bastantes aciertos narrativos y muestran la madurez de Neuman como narrador de largo recorrido, pero en otros se adentra por lugares comunes y situaciones cotidianas que pierden interés y hay páginas que son perfectamente suprimibles, perdiendo el pulso narrativo.


sábado, 21 de abril de 2018

LA POESÍA DE ALICIA AZA POR F. MORALES LOMAS EN CUADERNOS DEL SUR DE DIARIO CÓRDOBA




EL HUMANISMO SOLIDARIO EN LA POESÍA DE AZA
F. MORALES LOMAS

La última obra de la poeta madrileña Alicia Aza, Arquitectura del silencio (Valparaíso Ediciones, 2017) nace del compromiso y la ética, y se halla inserta claramente en la corriente poética Humanismo Solidario (Visor, 2014), que ha sido definida como una propuesta cívica con grandes dosis de neorromanticismo y replantea los mecanismos históricos y la perspectiva del sujeto que mira y observa la realidad. Desde el eclecticismo estético, se necesita que la poesía recobre su fuerza histórica, una fuerza motriz en la que el escritor no mira “solipsistamente”, sino que es un ciudadano responsable (o sea, que responde) ante una realidad que sí le importa.
Los trece poemas que conforman esta arquitectura son, como indica el título, un espacio vital, una edificación, efectivamente, “silenciada”. Y la poeta quiere dotarlos de dicción, quiere convertir esa afonía, esa sordina, ese mutismo… en vocablos. Por eso dirá: “Tenemos la palabra, el antídoto/ al olvido en la orgía de los cisnes” (Poema II). Sólo esta puede llenar esta “arquitectura” que se consume en su propio abandono. Es una forma de honrar a los muertos que yacen en las cunetas de la historia, en los desaguaderos de todos los exilios, “Y que el mundo no olvide su metáfora”.
Hay un propósito moral que nace de una convicción ante la realidad, presentada como una bacanal de muerte, como una alegoría bosquiana. Aquellos cuadros de El Bosco donde habitaba la muerte y la guerra, y el ser humano solo podría ser “nadie” en su inmensa futilidad, una “humanidad marcada y humillada”, donde la voz subjetiva de la poeta alcanza a la colectividad y se envuelve en su propia bandera: “Auscwitz-Birkenau, lágrimas salvajes donde el llanto no tiene baluarte”.
Alicia Aza habla desde el corazón a la conciencia, a esas conciencias humilladas, arrebatadas a la vida, por “hombres inhumanos,/ inexpertos amantes de la guerra”. Ante esta historia silenciada, Alicia Aza adquiere la perspectiva de una nueva Penélope que teje con sus versos la condición última de la palabra, que es dar fe de nuestra existencia, convertirse en prueba de cargo.
Los grandes conflictos subyacen como referentes conceptuales o pruebas inmarcesibles de nuestra existencia. Pueden ser las Torres Gemelas, el permanente conflicto de Oriente, los campos de concentración en Europa, Tiananmen, Ceaucescu, Kim Phuc, los guerrilleros del Viet Cong, la caída de la dictadura… A través de ellos miramos con los ojos comprometidos ofreciendo claridad a la conciencia, tratando de rescatar del olvido la rémora de la desmemoria: “Miramos de la mano lo que fuimos/ porque los dos sabemos que hubo un mundo/ más allá de Al Quaeda y de Bin Laden./ Sólo cabe el silencio ante la muerte”.
Una poesía que nace de una inmensa elegía en la que la compasión, el sufrimiento, la inocencia, la muerte, la esperanza… son estados de ánimo que elevan la palabra y la conducen a la recuperación de un mundo que siempre debe estar presente en nuestra memoria colectiva. Pero siempre con la necesidad última de recuperar “la música en el alma”, ese simbólico gorrión (del poema VI)  que anuncia, el nacimiento, el estremecimiento a la vida, “Una vida florece al exterminio”.
También España, como realidad histórica, está presente en el poema X: la muerte de Franco, Tejero, ETA… al tiempo que va creciendo su condición de madre y los seres que lleva dentro nacen en ese magma presidido por “la incertidumbre de mi vida”. Niños que nacen quizá para recuperar esa humanidad perdida: “La humanidad nos pesa y me guarezco/ en la cara del niño que no sabe/ que el odio es una estrella en el paisaje/ de campos de silencio con mortaja”.
Son referentes históricos que conforman una historia personal donde surge una poesía desgarrada, cívica, profundamente comprometida que permite a través del endecasílabo blanco adentrase en la hechuras de la historia con un lenguaje directo, alegórico y sumamente denunciador de una realidad que sí nos atañe y donde la palabra de Alicia Aza se emplea para recuperar la presencia: “En mis amaneceres, una herida,/ la memoria quemada es una llaga,/ cerebro amordazado en el olvido/ del sufrimiento no experimentado”. Una forma de rescatar la barbarie, siempre presente, para el ser humano contemporáneo e impedir su ocultamiento: “¡Cuántos libros quemados! La memoria/ huérfana a la deriva del asfalto” (Poema VIII).
El libro se abre con una pregunta, una cita de Pessoa: “¿Qué sería del mundo si fuéramos humanos?” y se cierra con otra del último poema: “¿Y qué sueñan los héroes mientras duermen?”
Dos enigmáticas preguntas que nos introducen como lectores en la reflexión, en la participación, en la necesidad de no quedar en el anonimato, en la cuarta pared de un teatro inexistente. Un libro para la conciencia y, sobre todo, para el humanismo solidario.

SERGIO ARLANDIS, ALICIA AZA Y F. MORALES LOMAS



La creación literaria y el escritor

La creación literaria y el escritor
El creador de libros, pintura de José Boyano