sábado, 4 de mayo de 2013

Noche oscura del cuerpo de Francisco Morales Lomas por Pilar Quirosa-Cheyrouze



CELEBRACIÓN DE LA CARNE


“Noche oscura del cuerpo”, de Francisco Morales Lomas.
Ancha del Carmen. Poesía. Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga. 2006.


FOCO SUR. Marzo. Crítica. Poesía. Pilar Quirosa-Cheyrouze


La revolución de los cuerpos y su entrega incontinente, toman juego y forma en este cancionero amoroso, del poeta Francisco Morales Lomas, profesor titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga y Presidente de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios. Junto con los versos contenidos en el poemario “Eternidad sin nombre”, y conformando un total de ciento y un poemas de amor, Morales Lomas nos remite a un clasicismo vitalista, que encierra una carga de sutil erotismo, embriagado del poder de los sentidos y del canto a la naturaleza toda. Ímpetu y deseo carnal, que bullen en la profunda necesidad de amar, en el contacto y en el enlace de los cuerpos. “Dime que me amas/ Y que se detenga la quimera,/ Dímelo y crucifiquemos el idioma”.
El lirismo se hace pálpito de luz, recreación, con reminiscencia de la poética arábigo andaluza, un puñal atravesando la noche de los tiempos: “Y me siento crecer en un vuelo de agua/ En los rompientes de tus surtidores”. Vergeles y manantiales nacidos para la contemplación y el aliento vital, a través de horizontes de luz, creados para el gozo.
La desnudez de los cuerpos se encamina hacia la libertad del ser, la contemplación de un único Edén surgido para los sentidos, espuma y olas entrelazadas en comunión amorosa, impregnadas desde el mismo instante en que surge el incruento combate del amor. Naturaleza y mujer, paralajes del arte, Venus surgiendo de entre las aguas. “Romanza en el mar/ Y en la tierra, fogata”.
La memoria se nutre de instantes nacidos para el canto. Un espacio para la evocación, senderos surgidos desde el sueño y la realidad, buscando siempre una respuesta, caminando hacia la claridad: “Un abril de jardines”, un eterno espacio para la primavera.
Amar, y después de amar, amar de nuevo. Vencer a la muerte en el íntimo contacto de los cuerpos, en esa batalla amorosa donde el eco de las conquistas se convierte en feliz reclamo para la supervivencia. “Amas y vences,/ Como una guitarra que recoge/ El fragor de los oleajes,/ Los besos ensartan su carne rendida,/ sexo que sabe a menta,/ Miel que resucita la sangre”.
Palabra y carne, puente transitado por inagotables singladuras, donde siempre se regresa. “Tu cuerpo es la palabra./ Hecha carne, el libro de ti”. Espacio abierto, sereno como el gozo, “Para vivir no necesito el mundo:/ Sólo tu palabra de libro abierto”. La transparencia de la luz. La poesía, como esencia. La arcilla de los cuerpos, moldeada por la mano que comparte. Una balada azul, frente a la soledad existencial, frente a los despropósitos, frente el peso absurdo de la historia. Recomenzar en la unión de los cuerpos, profanando el aire con la presencia de las caricias. Y por siempre la esperanza, la eterna celebración de la belleza.

Crítica sobre La última lluvia de F. Morales Lomas por Pilar Quirosa-Cheyrouze


FOCO SUR. CRÍTICA. LIBROS ALMERIENSES. Pilar Quirosa-Cheyrouze. JULIO 09.


ESPACIO LITERARIO

“La última lluvia”, de Francisco Morales Lomas. Ediciones Carena. Poesía. Barcelona, 2009.

El último poemario del escritor y profesor Francisco Morales Lomas, presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, nos lleva a recorrer un tiempo de reflexión. Las siete partes que conforman el libro –Ensenadas, Destino, Tempus horribilis fugit, El sur, Descubrimientos, Las orillas, y El regreso-, están inmersas en un corpus sensitivo que bebe de las fuentes clásicas y de un profundo conocimiento de la génesis literaria universal. Morales Lomas, poeta perteneciente a la llamada Generación de la Transición construye un humanismo solidario que entronca con la realidad de su tiempo, un espacio lleno de claroscuros, donde ha de erigirse, como pilar necesario, el triunfo de la esperanza.

Con una corriente de mediterraneidad, que penetra por los poros de la tierra y la convierte en esencia: “En ti termina el sueño del agua, mi palabra mecida en la tarde”. Un referente poético social que nace de la complicidad y el canto. “Siempre náufragos en el misterio”. En esa corriente que se desborda mientras crece la nieve en el alma, entre complicidades y ausencias, en medio de espacios que se mueven entre la sensualidad y los hallazgos. “Y perseguir las horas con sus estrellas/ y la eternidad con su semilla”.

La vida se mueve en círculos concéntricos y la cosecha de las horas recorre diferentes estancias, “entregados al sueño de lo quieto”, donde tiene lugar el regreso de aquello que, en su día, tuvo un significado, el mismo que fluye para huir del caos y el desconcierto. Con los asombros, junto a la existencia de los cuatro elementos que devienen y arrasan, levedad de la tierra y del ser, “abierta marea que esconde el pétalo/ de la alegría y su frondoso encuentro”.

Luces y sombras que tiñen de claroscuro los momentos vitales. Una línea curva de espejismos y vértigos. Transeúntes perdidos, necesitados de una salida, “Música que lleva yemas de acordes/, de añoranzas compases y el rumor/  del aire cuando crece”. Mientras la sencillez de la naturaleza se abre como ánfora viva, “o la espiga con su fiesta de pan”. Orillas de imágenes y símbolos necesarios, un capítulo de esperanza ante un devenir incierto.


IMÁGENES DE LA ENTREGA DEL XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013 (HUELVA 3 DE MAYO)

LIBROS GANADORES DEL XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013
Posdata de Ángel García López (Ed. Visor), premio de poesía
El escalador congelado de Salvador Gutiérrez Solís (Ed. Destino), premio de narrativa
El chico de la estrellas y otros cuentos de José Lupiáñez (Ed. Port Royal), premio ópera prima de narrativa

María del Mar Alfaro García, viceconsejera de Cultura y  Deporte de la Junta de Andalucía y F. Morales Lomas, presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios junto a las obras ganadoras en primer plano
Francisco Cañadas, Fundación Unciaja, Manuel José de Lara Ródenas, vicerrector de la Universidad de Huelva, Elena Tobar, diputada de Dinamización y Cooperación Sociocultural, María del Mar Alfaro García, viceconsejera de Cultura y Deporte, F. Morales Lomas, presidente de la AAEC, Manuel Gahete, secretario de la AAEC
María del Mar Alfaro, F. Morales Lomas, Manuel Gahete
Elena Tobar, María del Mar Alfaro, F. Morales Lomas, Manuel Gahete, Ángel García López, ganador del XIX Premio Andalucía de la Crítica 2013 (poesía)
Francisco Cañadas, Manuel José de Lara Ródenas, Elena Tobar, María del Mar Alfaro, F. Morales Lomas, Manuel Gahete y Salvador Gutiérrez Solís, ganador del XIX Premio Andalucía de la Crítica 2013 (narrativa)
F. Morales Lomas, Manuel Gahete, Manuel José de Lara Ródenas y Rafael Vargas, escritor homenajeado por la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios
María del Mar Alfaro, F. Morales Lomas, Manuel Gahete y Manuel Moya que hace la loatio de Rafael Vargas en su homenaje

F. Cañadas, Manuel José de Lara Ródenas, Elena Tobar, María del Mar Alfaro, F. Morales Lomas, Manuel Gahete

Personalidades asistentes al acto entre las que se encuentran David Luque, director general del Libro Junta de Andalucía, y Francisco Huelva, escritor y miembro de la Junta Directiva en Huelva de la AAEC


miércoles, 1 de mayo de 2013

POSDATA DE ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ POR F. MORALES LOMAS


XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA DE POESÍA 2013




Siempre es de agradecer el esmero que García López pone en el cuidado del lenguaje, en llevar hacia nosotros la culminación de la palabra y, en este caso, mostrarnos la raíz de la gran literatura barroca: el cultivo de un lenguaje elaborado y la introspección en la existencia, en este caso desde la vindicación, el pesimismo, la búsqueda de la autenticidad, la persecución de lo imprescindible y banal, la exaltación de la luz y el culto a lo que nos rodea.
Con Posdata, García López nos muestra las diferentes aristas de la pasión humana y la magnificencia de la perfección literaria en el paisaje velado de la ruina. El poeta acepta la venida expiatoria de la muerte como un acontecimiento cercano, si no deseable, al menos sereno y balsámico. Y surge la voz feroz de un Quevedo para desagraviarnos de las heridas de las viejas batallas. Pero también se crea un veredicto antitético a través de la exaltación de la vida. Libro de añoranza, de despedida, de culmen. Crítico e irónico, pero a la vez tintado de dolorida humanidad. Un libro para la reflexión donde el lenguaje impone su riqueza e intemporalidad.
En Posdata (Visor, Madrid, 2012, XXVI Premio Unicaja de Poesía) García López crea dos visiones distintas que llegan desde las dos partes del poemario: “Prólogo” –mucho más incisiva, crítica, sañuda, encarnizada y afligida- y “Epílogo” –canora, luminosa, evanescente y ágil, aceptadora de la muerte-. Ambas están presididas por un poema prologal sin título pero con una cita de Pavese muy conocida (y barroca en su sentido): “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”. En este poema desde la mirada asciende a la belleza, al paisaje que se va configurando como un espacio para la muerte, como un cuerpo que se va cercenando  en su riqueza y gratitud. Y observa esa venida lustral de la muerte como si se tratara de un acontecimiento querido, casi como un amor cercano que nos impacta con su mirada mientras se acerca al libro y lo viste.
En “Prólogo” el poeta, desde la alegoría vida/muerte, se siente en el olvido de sí, luces apagadas y pájaros mudos. Se siente huido, excluido y enervado. Los mediocres son centro de su diana, la gloria literaria y su sarcasmo de ruidos, la desolación y la pérdida, la espesura ruinosa del día después de la muerte, esa sensación de persecución y sombra delatora, como víctima de un odio sin cuartel, flagelándose como un disciplinante y confidente del odio, aunque cálido en la relación con el cuerpo y el deseo. Su entonación gélida, crítica, propicia para el sarcasmo y la rotundidad verbal persigue a través de los endecasílabos blancos la denuncia o la  acusación: “Por eso tu currículo de zote/ admiro en su tamaño desmedido,/ la trágica estulticia de tu obra” (¿A quién se está refiriendo?) y en otro momento: “…Sucio, en la impudicia hoza!/ Nada mejor par encubrir lo ajeno/ que abominar de lo tuyo saben”. Una poesía que nace de la acometida y la contundencia verbal en torno a un tú apostrófico que se convierte en centro quevediano de su ataque: “Nunca contigo se verán mis versos/ -mendigo triste, sastre de zurcidos- y habrás codicia para hacerlos tuyos”. El mejor Quevedo nace de esta lírica feroz y colérica con la que quiere resarcirse de antiguas batallas: “Qué habrá podido perturbar lo obsceno/ de su equilibrio tu insidiosa farsa”.


F. Morales Lomas, Ángel García López y José García Pérez (2 de mayo de 2012, Salón de Actos de la Biblioteca Pública Provincial de Huelva)

El poeta se siente agredido, galeote de alguien que, “solícito enemigo”, imposta el engaño para destruirlo. Alguien poderoso con su cohorte de eunucos, alguien (también escritor) del que destaca sus lerdos escritos. Desde el Barroco no habíamos escuchado con tanta destreza y maestría tales acometidas y furias verbales que hablan de vomitar la insidia, de conciencia ignara o de pestilente prosa abominable.
Sin duda es el poeta envidioso y el prosista pestilente el centro de sus furibundos ataques: “A ocasión tan letal llegó tu verso/ que su hiel se mezcló con los olores/ salidos de los vientres, con agallas/ de peces putrefactos, inmundicias/ de carnes desahuciadas al olfato,/frutas agusanadas junto a heces”. Reconoce su admiración de antaño, sin embargo; pero hoy manifiesta que se siente odiado por él. Es la reacción rabiosa del doliente agredido que se preserva con las mejores galas y no precisamente de difunto.
Son situaciones concretas de la vida cotidiana que se trasladan con primor lingüístico al escrito siempre bajo la férula de lo más abyecto del ser humano, para despedirse con una fina ironía al final, como una especie de última y primorosa estocada: “Lo mismo que otros muchos a ti iguales,/ ten estos versos, que el dolor rezuma,/ como regalo agradecido al tuyo/ de guardarme de ti con el olvido./ Por el bien de que gozo, eternas gracias”.
Muy distinto “Epílogo”. Toda una exaltación, un abrazo poético a la vida, a la muerte y la poesía, a las que sensualmente se halla unido. Ya el poeta se encuentra en su mundo, en sus acciones literarias, en su otro yo con el que comunica su pureza, lejos del oprobio de antaño, embutido directamente en el pasado, la infancia, el paisaje y la naturaleza como horma en la que habita.
Se dulcifica el lenguaje, acuden en cadencias sucesivas otras palabras, otros ojos, otras luces que le inviten a sellar esa putrefacción y fermentación y el verso que tanto lleva la impronta de Juan Ramón Jiménez: “El verso, agua conclusa, abre mi noche./ Cuelga desde el vacío una vía láctea/ de luz desparramada, absorta y muda”. Son meritorios versos que se hacen depositarios de la luz y de la tiniebla, de la sensación de vencimiento y también de la celebración, aunque a veces surja de pronto ese antiguo enemigo y su vileza dibuje algo en el poema.
El tiempo, la contemplación de la noche, la naturaleza…. pueden adueñarse de esos horrores y desnudar para siempre la escombrera de la existencia. Pero hay también una irremisible presencia de la muerte con su versos “largos dedos/ con el tamaño del ciprés”.
Una lírica doliente y exultante que puede ser celebrativa tanto como elegíaca, pero que danza sobre sí con otro atuendo distinto, con un ritmo muy diferente en el que la vida se halla presente en toda su dimensión: “Tan milagrosa cada instante, puede/ se final, acabarse, ser camino/ de esa nada que a ella exige llegue”. Hay un tiempo que parece finito, que se acepta en su finitud de sombra y al que mira como se contempla una casa vacía o se pasea por el mundo cuando donde ya nada hay por descubrir. Existe una introspección de muerte, un temblor de espíritu herido y cansado para el que el verso fue la eterna vida pero la palabra ya está presta al silencio. Versos de un hombre que percibe cercana la muerte y en su hermoso clasicismo la contempla desde la cercanía del escrito, a veces culto, otras solemne: “Cese el escrito, como mudo exvoto,/ del humo en lo fugaz sólo memoria”.
Hermosos versos en los que la palabra rendida y complacida siempre vence el  tránsito finis mundi.
(También en la siguiente dirección de Papel Literario: http://www.diariolatorre.es/typo1/index.php?id=269&tx_ttnews%5Btt_news%5D=5810&tx_ttnews%5BbackPid%5D=958&cHash=1031dff922)

EL ESCALADOR CONGELADO DE SALVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS POR F. MORALES LOMAS


XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013



A través del lenguaje coloquial y de un proceso narrativo que trata de reflejar la realidad de una forma totalizadora, El escalador congelado (Ed. Destino, Barcelona, 2012) de Salvador Gutiérrez Solís es la metáfora de la existencia, como reflejo de ese camino interrumpido, esa frontera que estamos dispuestos o no a traspasar en la figura del escalador que queda solidificado. Su arresto o pánico será el límite o corolario de su existencia.
            Con esta obra Gutiérrez Solís muestra su capacidad de entramar situaciones y personajes cotidianos creando una metáfora de la existencia que nos ayuda a comprender el profundo vacío interior al que nos enfrentamos cuando la frustración y los deseos no resueltos, pero también la desesperación que cunde en el escalador atrapado bajo la lava del hielo. Poseedor de un lenguaje propio, culto pero traspuesto por el tono inequívoco de lo cotidiano, Gutiérrez Solís acierta de nuevo en la traslación literaria de los asuntos intrascendentes al plano de lo metafórico. Una estructura envolvente va integrando y ordenando las diferentes realidades, como un émbolo de extraño giro donde finalmente confluyen los argumentos más dispares. Conocedor de la naturaleza humana y la materia de la escritura, nos enfrenta a la dialéctica contemporánea incapaz de prever el abismo que existe entre lo posible y lo conquistable.
Para ello toma como protagonistas a un grupo de personas que poseen diferentes motivaciones en sus respectivas vidas y con un pasado determinado. Progresivamente estas vidas, que aparecen individualizadas en cada uno de los capítulos que conforman el libro (alusivos a los nombres de cada uno de ellos: Luna, Jesús, Susana, Amadeo… y otros no necesariamente), van integrándose y ordenándose en una convergencia necesaria (unos conocen a otros en determinadas situaciones vitales), conformando una estructura envolvente que gira en torno al mismo hecho: ¿Cómo resolver las apuestas de la vida y cómo resignarse a no conseguirlo y quedar como el escalador congelado?
El día a día en la existencia de cada uno de los personajes permite al lector reconocerse en muchas de sus situaciones y casi formar parte de sus historias que se mueven en torno a ámbitos de frustración y de deseos no resueltos. Esto lo permite un lenguaje cotidiano, cercano y fácil para el lector que determina y conduce esa cotidianidad a través de muchas situaciones anodinas e intrascendentes que solo reflejan de un modo certero nuestro diario existir.
Joao -el joven que sucumbe a ser Luna, un travestido espectacular y bello cuya crueldad se hace patente al asesinar al taxista y tío suyo que pretende abusar de ella al verla tan hermosa- es también el símbolo de la sexualidad y un icono sensual de la contemporaneidad. Algo permanente y habitual en los mass media. Nos permite dar rienda suelta al erotismo vital a través de su singladura por diversos lugares del mundo. Le da un aire más internacional a la obra: Roma, Barcelona, Río de Janeiro, Sevilla…  También Luna descubre al escalador congelado en un DVD en Río.
Amadeo acaba transformado en un gran cocinero en la ciudad de Málaga, pero su vida rápidamente cambia al convertirse en un huido de la justicia, desde el momento en que mata a Raúl, el amante de Marianna (tras el suicidio de esta) y huye.  Toda una breve historia cerrada dentro de esta gran historia abierta que de vez en cuando deja elementos de unión entre ellos. El inspector Carlos Torres seguirá las pesquisas de este asesinato hasta el intento de suicidio de Amadeo.
La historia de Jesús y Susana conforman otra visión particular, otro apéndice que crea la multipluralidad de perspectivas. El primero, funcionario de la Junta de Andalucía y, la segunda, productora en una agencia de publicidad. El día a día de ambos, sus rutinas cotidianas… son conducidas con naturalidad por Gutiérrez Solís. También Jesús, como los demás personajes de la obra, recuerda la imagen del escalador congelado, ese elemento de relación entre ellos. La obsesión de Susana por el peso y la dieta. Los desencuentros de Jesús y Susana y las rememoraciones de Ana por Jesús. Los pensamientos de Ana en torno a iniciar un tratamiento de fecundación y su frustración amorosa con Jesús, y la grave enfermedad.
Carolina está a punto de finalizar Turismo y Mario que había abandonado Geografía e Historia. Este acaba finalmente enamorándose de Joao (Luna).
La sensación de hundimiento de Ana López, la contemplación de su cuerpo, la enfermedad de su madre, sus amigas Ángela y Mónica. En un momento determinado piensa que si se pudieran manipular/inventar/programar/ escribir los sueños, seríamos más felices. Esta búsqueda de la felicidad en una mujer de casi cuarenta años, que percibe cómo pasa el tiempo sobre ella y se siente feliz solo por el hecho de tener una talla baja.
Los capítulos son raudos, breves, sostenidos sobre unas pinceladas… Se trata de secuencias que permiten conformar una escena, un pensamiento o una reflexión vital, y en su variedad generan un enorme atractivo en la obra y de este modo impiden la monotonía.
Gutiérrez Solís ha creado un entramado de vidas cotidianas en las que el lector actual se puede sentir identificado perfectamente. En una época de frustraciones vitales, con el marcaje a hierro de la crisis, esta novela aspira a convertirse en un paradigma de esas frustraciones, en una búsqueda incansable de los ideales vitales y en un orden desde el desorden que constituye toda creación.

domingo, 7 de abril de 2013

FALLO DEL XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013


Sábado 6 de abril de 2013. Fallo del XIX Premio Andalucía de la Crítica en el CAL
Manuel Gahete, secretario de la AAEC, F. Morales Lomas, presidente de la AAEC, Francisco Cañadas Barón, Obra Social de Unicaja.


NOTA DE PRENSA
XIX PREMIO ANDALUCÍA
 DE LA CRÍTICA 2013

ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ Y SÁLVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS OBTIENEN EL XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA EN LAS MODALIDADES DE POESÍA Y NARRATIVA, RESPECTIVAMENTE. EL JURADO CONCEDE EL PREMIO ÓPERA PRIMA AL ESCRITOR GADITANO JOSÉ LUPIÁÑEZ.

         
Siendo 12´30 horas del 6 de abril de 2013, en Málaga (España), se anuncia el  fallo del XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013.
El Jurado, constituido por Francisco Morales Lomas, Manuel Gahete, Antonio Hernández, Antonio Garrido Moraga, Rafael de Cózar, Carlos Clementson, José María Barrera, José Sarria, Rosa Díaz, Manuel Urbano, José García Pérez, Paloma Fernández Gomá, Pilar Quirosa-Cheyrouze, José Antonio Santano, Antonio Moreno Ayora, Francisco Huelva, Ricardo Bellveser y Antonio Enrique, concede el XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA DE POESÍA a la obra Posdata de Ángel García López con la que descubrimos de nuevo el importante fulgor de la palabra. Alquimista del lenguaje, García López nos muestra las diferentes aristas de la pasión humana. En sus versos fluyen la vindicación y el pesimismo, lo banal y lo artístico. Luces y sombras de la existencia marcadas por la presencia de la muerte. Ante ella García López se revela incisivo, sañudo, encarnizado; pero también pleno de sabiduría, iluminado y luminoso. Nos es fácil contemplar el esplendor de la belleza en el brumoso paisaje de la ruina, transido por lo inexorable que provoca dolor y decepciones, el poeta acepta la venida lustral de la muerte, como un acontecimiento cercano, si no deseable, al menos sereno y balsámico. El mejor Quevedo brota en versos feroces con los que pretende resarcir las heridas de las viejas batallas. O, en sentido opuesto, se erige la exaltación de la vida. Libro de añoranza, de despedida, de culmen. Crítico e irónico pero a la vez tintado de dolor, de vida, de humanidad.
Ángel García López nació en Rota, Cádiz en 1935.
Pertenece al "Grupo Poético del Sesenta". Su extensa obra contempla los más diversos géneros y se caracteriza por una bella forma clásica y ortodoxa. Muchos de sus poemas se encuentran traducidos a muchas lenguas y ha obtenido numerosos premios, entre los que se destacan:
Adonais 1969, Nacional de Literatura 1973, Nacional de la Crítica 1978, Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez 1988, Premio Internacional Ciudad de Melilla 1991, Francisco de Quevedo 1995, Ciudad de  Salamanca 1998, y Generación del 27 1999…


Igualmente, el Jurado ha decidido conceder el XIX PREMIO ANDALUCIA DE LA CRITICA DE NARRATIVA a la obra El escalador congelado de Salvador Gutiérrez Solís por su capacidad de entramar situaciones y personajes cotidianos que, desde planteamientos disímiles, convergen en una realidad totalizadora, reflejo de los caminos interruptos y las fronteras infranqueables que nos depara la realidad. Avezado en el arte narrativo, se nos muestra en esta novela como un poderoso creador de ficciones literarias, con una trepidante mezcla de tragedia y humor, a imagen de la vida. En esta metáfora de la existencia nos ayuda a comprender el profundo vacío interior al que nos enfrentamos cuando la frustración y los deseos no resueltos son tan atosigantes como la desesperación que cunde en el escalador atrapado bajo la lava del hielo. Poseedor de un lenguaje culto pero traspuesto por el tono inequívoco de lo cotidiano, acierta de nuevo en la traslación literaria de asuntos intrascendentes al plano de lo metafórico. Una estructura envolvente va integrando y ordenando las diferentes realidades…
Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968) publicó en 1999 La novela de un novelista malaleche (finalista del Premio de la Crítica en Andalucía). En 2005, El sentimiento cautivo (finalista del Premio Fernando Lara de Novela 2003 y del Premio Andalucía de la Crítica). En 2006, recupera al novelista malaleche en El batallón de los perdedores; en 2007 publica la biografía Barnaby Conrad, una pasión española, la tercera entrega de malaleche, Guadalajara 2006; y en 2009 aparece El orden de la memoria. Es columnista del diario El Día de Córdoba.

Igualmente se ha decidido por unanimidad conceder el Premio Ópera Prima a la obra narrativa El chico de la estrella y otros cuentos de José Lupiáñez por su lenguaje sabiamente poético y la atmósfera de visionario realismo, impregnado de reconocibles influencias, que nos remiten a nuestro pasado próximo, pleno de presencias reales.

La entrega del premio, que se llevará a cabo en Huelva el próximo 3 de mayo. Consiste en la entrega de sendas estatuillas creadas por el escultor, de fama internacional, Andrés Alcántara y reproducidas por la Escuela del Mármol de Andalucía. Los premios cuentan con el patrocinio y la colaboración la Fundación Unicaja, la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, la Diputación y la Universidad de Huelva.


ALGUNAS IMÁGENES DEL JURADO EN SUS DELIBERACIONES DEL PREMIO


FALLO DEL PREMIO Y RUEDA DE PRENSA

Manuel Gahete, secretario de la AAEC y F. Morales Lomas, presidente de la AAEC
Centro Andaluz de las Letras, 6 de abril de 2013. Fallo del XIX Premio Andalucía de la Crítica

JURADO DE NARRATIVA

Jurado de narrativa (imagen 1): Antonio Moreno Ayora, Pilar Quirosa-Cheyrouze, Francisco Morales Lomas, José Antonio Santano y Antonio Garrido Moraga

Jurado de narrativa (imagen 2): Manuel Gahete, Antonio Moreno Ayora y Ricardo Bellveser
Jurado de narrativa (imagen 3): José Sarria, Pilar Quirosa-Cheyrouze, Francisco Morales Lomas, José Antonio Santano y Antonio Garrido Moraga y Francisco Huelva


Jurado de narrativa (imagen 4): Antonio Enrique, Antonio Moreno Ayora y Ricardo Bellveser


JURADO DE POESÍA


Jurado de poesía (imagen 1): Rafael de Cózar, Manuel Gahete, José García Pérez, Francisco Morales Lomas, Antonio Hernández y Manuel Urbano.

Jurado de poesía (imagen 2): José García Pérez, Antonio Hernández, Manuel Urbano, José María Barrera, Rosa Díaz, Carlos Clementson, Paloma Fernández Gomá, Rafael de Cózar y Manuel Gahete.


jueves, 4 de abril de 2013





 
CONVOCATORIA RUEDA
DE PRENSA
OBRAS GANADORAS DEL XIX PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2013


La Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios convoca a los medios de comunicación a una rueda de prensa, a celebrar el sábado 6 de abril a las 12:30 horas, en Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos 24, Málaga 29012) donde se comunicará los ganadores/as del XIX Premio Andalucía de la Crítica 2013.

La Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios A.A.E.C. (Críticos del Sur) se fundó en 1994 con el objetivo fundamental de la difusión de la cultura andaluza en el ámbito de la narrativa y la lírica, tal y como figura en sus estatutos.

En estos años de funcionamiento destaca la concesión de los premios de narrativa a escritores como José Antonio Muñoz Rojas, Antonio Prieto, José María Vaz de Soto, Antonio Soler, Eduardo Mendicutti, Manuel Talens, Julio M. de la Rosa, Salvador Compán, Rafael Ballesteros o Hipólito G. Navarro; y en lírica a escritores como Pablo García Baena, María Victoria Atencia, Chantal Maillard, Rafael Guillén, Manuel Mantero, Jenaro Talens, Carlos Edmundo de Ory, L. García Montero, Juan Cobos Wilkins…

Los premios cuentan con el patrocinio y la colaboración de la Consejería de Cultura y Deporte-Junta de Andalucía), la Fundación Unicaja, la Universidad de Huelva y la Diputación de Huelva, ciudad en la que se llevará a cabo la entrega de los premios en su modalidad de poesía y narrativa, y se homenajeará al escritor onubense Rafael Vargas el día 3 de mayo en el Museo Provincial.
      
A los ganadores/as se les entregarán sendas estatuillas creadas por el escultor de fama internacional Andrés Alcántara y reproducidas por la Escuela del Mármol de Andalucía (Almería).

 El Jurado del Premio Andalucía de la Crítica formado por veinte miembros, entre profesores de Universidad, escritoras y escritores, críticos literarios y periodistas, se reunirá los próximos días 5 y 6 de abril en la ciudad de Málaga para proceder a elegir entre estos finalistas a los ganadores o ganadoras de los premios de narrativa y poesía de este año.

También el día 5 a las 18:00 h. en el Salón de Actos del Centro Andaluz de las Letras (C/ Álamos 24, Málaga) habrá una mesa redonda sobre la que se hablará de las obras narrativas y líricas que han quedado finalistas. Participarán en esta mesa redonda: Francisco Morales Lomas, presidente de la AAEC; Manuel Gahete, secretario de la AAEC; José Sarria, vocal de medios de comunicación de la AAEC y José García Pérez, vocal adjunto a la presidencia de la AAEC, que la coordinará. La entrada es libre.

Los autores y obras finalistas de la presente edición, en sus distintas modalidades, son:


Narrativa

1. Hablar solos de Andrés Neuman
2. Los amores oscuros de Manuel Francisco Reina
3. Palabras insensatas que tú comprenderás de Salvador Compán
4. El escalador congelado de Salvador Gutiérrez Solís
5. El chico de  la estrella de José Lupiáñez
6. Las estaciones del viento de José María Molina Caballero



Poesía

1.  Posdata de Ángel García López
2. Canción en blanco de Álvaro García
3. Los héroes derrotados de Enrique Barrero
4. Las visiones de José Luis Rey
5. Las categorías de Kant no funcionan en la noche de Julio César Jiménez
6. Danaide de María Sanz
7. La mala letra de Domingo F. Faílde
8. Últimas mareas de José Antonio Moreno Jurado




Web Oficial de la AAEC: www.aaec.es


La creación literaria y el escritor

La creación literaria y el escritor
El creador de libros, pintura de José Boyano