martes, 19 de abril de 2011

LA POESÍA DE MARTÍNEZ MENCHÉN POR MORALES LOMAS




Hace unos años dedicaba a Martínez Menchén, junto a L. A. Espejo-Saavedra Santa Eugenia, el ensayo “Fantasía y compromiso literario. La narrativa de Antonio Martínez Menchén” (Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 2008), un estudio de más de trescientas páginas que analizaba toda la obra narrativa del escritor linarense afincado en Madrid. Sin embargo, desconocía su labor poética. Hace unos días me llegaba su obra titulada “Poesías” (publicada inicialmente en Internet). Fue su hermano, el también escritor y crítico Jesús Felipe Martínez Sánchez, el que le animó a enviarle unos versos para incluirlos en Internet en su web jesusfelipe.es. Es la primera vez que se publican estos versos, inéditos hasta ahora, y con ellos abre nuevas expectativas a sus seguidores en prosa.
La mayor parte de estos versos los escribió cuando estudiaba Derecho, años 50 y 51 del siglo pasado; las tres últimas series son de la primera mitad de los 60 y Campo de Marte de la segunda mitad de los 70. Los considera “un producto de la nostalgia”, la de una lejana juventud que ahora se recupera en su sentido con estos versos.
Aunque organizado en ocho apartados, existe un aliento homogéneo que alimenta el sentido postrero de los mismos: la reconstrucción de un sentimiento, de un sentido, de una vivencia en el tiempo y la memoria. Además de una cadencia, una entonación llena de tristeza, melancolía y desazón. Creo que es un espíritu que alimenta una época triste y desoladora de nuestra historia de España, aunque solo tenuemente entra en su valor crítico.
Sí hay más una forma de acceso al sentimiento, a la contemplación de la tarde de lluvia, a la monotonía de los días, al paso del tiempo y a la sensación de que nunca sucede nada y si algo acaece es triste e infecundo. Las emociones, las sacudidas, los estremecimientos se crean y amplifican el poema, sensaciones de pérdida, de ausencia, de reconstrucción de la memoria, del frenesí de los afectos y de la espera de la muerte. Para ser un hombre joven el que escribió estos versos su espíritu había envejecido y la presencia de lo efímero y la audacia de lo nihilista está muy presente en ellos. No en vano comienza el poemario con este endecasílabo: “Llora hoy mi corazón tierno y doliente”. Imbuido por la poesía machadiana y su veta que llega desde el canto doliente de Rubén en sus versos de “Cantos de vida y esperanza”, Martínez Menchén no es ajeno a ese dolor de la existencia, a ese morirse lentamente en el precipicio de la nada: “Me empuja inexorable hacia la nada”.
Solo hay un remanso de paz cuando el poeta, a través de sus versos narrativo-descriptivos, se complace en observar la tarde, su dulce agonía, su penumbra…, a veces recuperada por la contemplación de la amada, por sus ojos, por su carne encendida. Como una música de Chopin, la singladura de las palabras de Martínez Menchén se hacen campo observado, campo detenido, con la lluvia siempre, con el barro, con la grisácea presencia de los chopos o los álamos que se agitan pero siempre temblando. Las calles taciturnas, la ciudad languidecida, las largas avenidas… sirven de marco para crear sensaciones y sentimientos que ahonden en esa vivencial monotonía, que actúen como pulso de los días, que se sucedan en el tiempo con ellos y se hagan a la vez tiempo recobrado, frutos de sensación o esplendentes cúpulas de grises y vidrieras oscuras.
Su poesía nace de esas tardes tristes que duermen los sueños, de una soledad bien timbrada que va creciendo en el poema como una breve historia del corazón, del corazón dolorido, incluso del corazón que teme, que busca y no encuentra: “Esta tarde muerta me llega aún en el perfume de tardes que murieron”. Una estación que preside el otoño, como no podía ser de otro modo, con sus matices envolventes y melancólicos, con su rumor de hojas secas y sueños y fantasías. Un aire machadiano ciertamente pero que llega desde “Soledades, galerías y otros poemas”. Y así lo constata cuando dice que “La tarde se ensombrece. En las palabras grises/ del Código resbalan los versos de Machado”.
La vida transcurre desde su contemplación, desde el alimento que llega al corazón y lo agita, desde la alegría contenida y desde la tristeza ensalzada. Pero también hay momentos para la exaltación, como cuando se refiere a la María del poema cuarto, con el sintagma con valor apreciativo de “alegre despertar”, y su carne fresca que enciende la pasión y los deseos: “Dulcemente… Una mujer de carne rubia y plena,/ un lánguido desmayo de placer ya sabido,/ uva dorada, un sol pequeño y dulce,/ un perfume azulado y un presentido mar”.
También el recuerdo de la madre amplifica el valor de los sueños, de esa vida que si fue una flor sombría puede también agradecer la dulce sensación de sentirse amado. Y este reconocimiento puede romper la quietud de la tarde y hacer madurar los silencios y transformarse en búsqueda sublime.


Morales Lomas y Martínez Menchén (Centro Cultural Hospital San Juan de Dios, Jaén, 2006)


Y siempre la memoria, tratando de reconstruirse, con ideas marchitas, como tratando de resucitar a los muertos que ya no están, implicando en ello la sangre y su fortaleza también de palabra, de nostalgia en sazón y de lucha. La lucha con la palabra para construir con ella el sentimiento hecho dulce melancolía, vieja sombra, viejo dolor. Una naturaleza que sirve de entorno para construir la horma del afecto y las emociones, siempre con aire fúnebre, como si el ocaso se apoderara del poema y en breves sustanciaciones vertiera el cansancio y el miedo, cuerpo retorcido, cuerpo desorientado, como el de Rosa, la ramera que dio su juventud a “la voraz manada de los hombres”.
Martínez Menchén logra crear imágenes dolientes y proyectarlas como Munch hacia el lector y jugar al cansancio y la desolación, y profundizar en el misterio de la tierra, en su fortaleza y en su negrura y crueldad, en el dolor rechinante y en la radiografía de sí. Porque siempre encontraremos en sus versos al escritor que siente, y el vacío como respuesta: “Qué dolientes las tarde sin aroma… Qué dolientes los gestos sin palabras… Qué doliente sonrisa la que vaga…”
Pero también, como en el último poema, puede haber momentos para la profunda pasión, y eros, desde su distancia, emerge con fueraza y aparece el tú de la amada que se adueña del poema-amor, de la ternura, de la palabra que sueña de nuevo y siente el cosquilleo del ser. Es primer domingo de otoño de 1964, y, aunque envuelto en la tristeza, resurge esa amada, esa vieja amada, con un claro deseo: “Que nos desnudemos y saltemos/ sobre el tiempo y sobre la angustia/ haciendo un rítmico espectáculo de nuestro amor/ para intentar, como tantas veces, ya que no conmoverla,/ al menos hacerla sonreír”.
Un descubrimiento el de estos versos, una evidente constatación de que la obra de Martínez Menchén es fiel a sí misma, profunda y desoladora, álgida en la creación y nunca ajena a la voluntad del sentimiento, producto histórico donde lo haya que, como los afectos, nacen en un momento y vuelven en un eterno retorno sobre sí.





lunes, 18 de abril de 2011

LLUVIA DE ALJÓFAR DE ENCARNA LEÓN POR MORALES LOMAS


Lluvia de Aljófar (Editorial Zumaya, Granada, 2010) de la escritora granadina, afincada en Melilla, Encarna León, se detiene en la reconstrucción de un tiempo vivido. Personajes y paisajes que han conformado la memoria ahora aparecen desde diversas perspectivas, pero siempre bajo el paraguas de los afectos y la recuperación de un sentimiento.


Se organiza en tres grandes apartados. El primero, San Antonio de la Florida (Madrid). En él recupera el año 1984 y la presentación de su primer libro; el segundo, De frondas y de Cirios (La Granja, Murcia): es un recorrido por La Granja y un canto a la naturaleza; y, el tercero, Un roce con el tiempo (Melilla, Marruecos, Otros itinerarios), se ofrecen diversos itinerarios.


En su “A modo de dedicatoria” la escritora nos anuncia que el presente libro ofrece una memoria emocionada al poeta melillense Miguel Fernández cuando se cumplen diecisiete años de su fallecimiento. La amistad que va surgiendo con él le ayuda a ir construyendo una serie de poemas que ahora se publican. Se considera su discípula y es todo un reconocimiento a su memoria. En él abunda en las explicaciones que serán de interés para el lector.


Abunda la luz y el desdoblamiento dialógico en la contemplación de las oscuras transparencias o en el rastro que van dejando los octosílabos de “Un ángel sostenía”, con su lírica sensual y barroca tan preciosista y fonética que se va adentrando por las sugerencias y una imaginería dominada por las sensaciones que ha producido el pálpito de la memoria. Poesía de la mirada, poesía que crece con el sentimiento mientras se aspira a la contemplación y la emoción interior con un abundante juego metafórico. Hay también mucho de restablecimiento y de historia personal de las emociones que se van abriendo a la naturaleza en los diversos apartados: “Despoblada campiña/ derramada por silentes caminos/ se ofrece atrevida”. La fotografía queda impresa en el poema, pero fundamentalmente la emoción de un momento vivido “mientras el susurro templado/ de los cirios alumbraba quedo/ y ascendía, en medrosa huida,/ llevándose el pensamiento/ hacia un infinito/ poblado de aguaceros”.


En la segunda parte podemos encontrar un encuentro con la naturaleza, con las frondas y los manantiales, con la sensualidad que despierta el serpenteante aire y el rumor sosegado de los trances. Una lírica para el encuentro emotivo y la conspiración de los afectos, embriagada y embriagadora con su abundante adjetivación tanto como las frondas o las luces y sus matices. Un recuerdo que crece y entusiasma a medida que la memoria toma cuerpo.


Melilla y sus habitantes ocupan un pedazo de ese sentir en el último agrupamiento. Contemplación del faro desde lejos que va abriendo el iris de la mirada hacia el pasado y todo ese tiempo tibio de aroma en Melilla: “No hay duda de amor/ en esta nuestra tierra/ donde la memoria presiente/ un destino curvado de naufragios”. El tiempo se apodera del poema y el pensamiento que se hace candor, imagen o proyección hacia el futuro en tanto se despierta como hija del sueño y “Melilla repite sus auroras”. Una lírica que nace tanto de la contemplación emotiva del paisaje cuanto de la profunda raíz de la memoria de los días y esa templanza del fluir del tiempo en el que se aprende a apreciar lo humano. Pero también aparece Nador, “coronado de azul y blanco”, o los atardeceres dorados en los que el muecín endulza el aire con su canto. El viaje, finalmente, se adueña de los últimos poemas para recordar a la promoción del 57 de La Salle y el éxodo de la memoria, lleno de alcázares y sueños.


Encarna León y Morales Lomas (Melilla, 2010)

domingo, 3 de abril de 2011

ECONOMÍA Y EMPLEO EN LA CULTURA POR MORALES LOMAS

Economía y empleo en la cultura (Consejería de Cultura, Junta de Andalucía, Sevilla, 2010) es un ensayo de más de quinientas páginas donde veinticuatro especialistas en temas culturales entre catedráticos de universidad, doctores en diversas disciplinas, presidentes de diversos organismos... analizan de modo concienzudo y riguroso el estado de la cultura y su tejido industrial. Como dice el consejero Paulino Plata en las palabras liminares, "la cultura es un elemento muy valioso para el desarrollo económico de un territorio, actúa como fuente de riqueza y de empleo, a la vez que actúa como un indicador crucial de la madurez y dinamismo de una comunidad (...) Su rentabilidad económica es en muchas ocasiones invisible o poco reconocida, pero lo cierto es que se trata de un sector con un enorme potencial. La contribución de la cultura a la riqueza nacional, en términos de porcentaje del Producto Interior Bruto español puede situarse en torno al 4% (...) Esta obra aborda la vida laboral desde distintas miradas -económica, jurídica, sociológica, psicológica...-. Los autores transitan por un escenario económico para estudiar y reflejar la actividad de los profesionales y las empresas del sector. Ahora, más que nunca, es conveniente hablar y trabajar en la economía de la cultura. Debemos destacar las aportaciones que hace a nuestro bienestar y ser capaces de aprovechar todas las posibilidades que ofrece".


A continuación pueden ver el índice de la obra.



Uno de los capítulos de la misma figura la contribución de Morales Lomas como presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios que lleva por título "La actividad del escritor" (pp. 299-322).



FRAGMENTO DE LA ACTIVIDAD DEL ESCRITOR POR MORALES LOMAS


La obra la pueden solicitar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Resumen La situación del escritor ha sido vista tradicionalmente y por el neófito como un mundo idealizado en el que existe mucho de proyección mítica de esa figura que crea mundos paralelos al nuestro. Sin embargo, en muchas ocasiones, no es este el perfil real. El escritor es ante todo un trabajador, un creador de palabras y mundos, y como tal su función es doble: inventar algo ex novo y darlo a conocer a sus congéneres. La mayor singladura, la aventura más peligrosa se produce cuando un escritor pretende dar a conocer sus obras pues encuentra múltiples dificultades. En el presente escrito llevo a cabo un sucinto análisis de la situación general del escritor, los diversos modos de abordar la escritura, la función social del escritor en la sociedad contemporánea, la dinámica de su trabajo creador, las dificultades de la edición y la incertidumbre que encierra esta, así como las perspectivas de futuro en una sociedad cada vez más tecnológica. En otro apartado abordamos la relación con las instituciones y la labor que estas hacen en Andalucía. La situación es compleja pero se puede reducir sensiblemente a la necesidad de la búsqueda de la expresión en un mundo cada vez más deshumanizado en el que, progresivamente, se está poniendo de moda un tipo de literatura con la que se pretende única y exclusivamente la plusvalía y deja al escritor en el onanismo literario. Esta perversión incide en ese proceso que va de la creación de la escritura al lector, con toda la problemática que se produce en la edición, la distribución y la publicidad de la obra. Palabras clave Escritor, problemática, función social, libreros, editores y distribuidores. El escritor y su función social El escritor cumple una función social: convierte el mundo en objeto artístico. Esta capacidad para subjetivar la realidad con sentido o sin él, es decir, con el absurdo del arte, que sería el mayor de los discernimientos, convierte al escritor en un demiurgo. Y adquiere el bagaje de la creación. Toma sus bártulos y se echa al camino para conquistar la verdad del hombre o su tontería, su bondad o su maldad, su personal comprensión o concepción de lo observado. El escritor, a su modo, es un dios pequeño, un dios vago y estéril que trata de encontrar acomodo en la creación. Intenta descubrir «objetos» que adquieran forma definida. La reinvención de la realidad o su acomodamiento a la misma (su mimesis) con otros ojos es el ministerio del escritor y, en consecuencia, cumple la función de dotar a la realidad de múltiples sentidos y de ampliar su punto de partida, su recepción múltiple. Decía Antonio Machado que la poesía es diálogo del hombre con el tiempo, y esta dimensión temporal del escritor va en relación con su transitoriedad pero, sobre todo, y también, con la proyección de su obra ad límine, en otras épocas, con objeto de que sirva de comprensión novedosa de su visión en la tierra. Este afán testimonial ha permitido hablar del escritor como artista transformador o revolucionario y de la literatura con un afán claramente instigador, la palabra como un arma cargada de futuro en versión de Blas de Otero, Gabriel Celeya o José Hierro. Y así fue en determinados momentos, sobre todo cuando esta podía coadyuvar en la transformación del statu quo. Quizá por ello el arte (y la literatura como tal) no es para Marx una actividad humana accidental sino un trabajo superior en el cual el hombre despliega sus fuerzas esenciales como ser humano y las objetiva o materializa en un objeto “concreto-sensible”, como bien nos decía Adolfo Sánchez Vázquez en Las ideas estéticas de Marx[1]. Pero no siempre fue así. En muchas ocasiones el escritor lo que trata es de comprender el mundo y transmitir su visión de esa comprensión, que no tiene el porqué ser verdadera o cierta, pero sí personal y única. En consecuencia, mucho hay de transitoriedad en la labor del escritor y disposición a ser testigo de una época. Y como no todas son iguales, la literatura es informadora siempre de un momento histórico, aunque la comprensión de una realidad en un momento histórico determinado pueda sentirse en otras circunstancias ad futurum o al menos puede apreciarse su voluntad de objeto artístico permanente. Y esto sucede así porque la literatura es la recipiendaria de un sentimiento. Y los sentimientos son históricos: pertenecen a una coyuntura, nunca son eternos. El escritor dota de sentido a la observación de lo contingente y perecedero. Su trabajo es apasionante porque su encuentro con la materia es doble: por una lado, lo observado; por otro, la praxis de la escritura[2], su voluntad de ordenar el mundo desde el verbo: al principio fue el verbo, y el verbo habitó entre nosotros: “El poeta que va a hacer un poema tiene el vago sentimiento de que parte hacia una cacería nocturna en un bosque muy lejano”, dirá García Lorca[3] para expresar esa dimensión ignota del hecho creador. Esta plenitud tenebrosa de la creación literaria ofrece para el escritor una sugestión extraordinaria, la verdadera motivación de la escritura (o al menos una de ellas) pues sucumbe a la seducción ex nihilo: crea algo que no había antes. Pero también es cierto que, en esta búsqueda y tránsito por un mundo inédito, el escritor también se enfrenta solitariamente a la creación en su dimensión dramática, en absoluta soledad y con la intuición de que la creación a la que se ha encomendado lo sitúa frente al problema de su propia existencia, su libertad y el lugar que ocupa en el mundo, material o espiritual, que quiere representar, como decía Pérez Rizzi[4]. Pero en su poder de creación, en esa consistencia de demiurgo, la vocación estética procede del objeto observado: “La obra de arte adquiere verdaderamente una existencia propia, que le permite imponerse como individualidad estética, sólo en la medida en que parece habitada por una especie de necesidad interna, que debe traducirse en una adecuación rigurosa de la forma al material y viceversa. En la obra acabada se da como un equilibrio milagroso que el menor desplazamiento podría romper y que corresponde a la perfecta materialización de la forma”[5]. Pero también la literatura aporta una dimensión colorista al dar una visión esperanzadora (al menos así la ha visto Alan Woods) pues el arte (y la literatura lo es) en todas sus formas “nos hace abrir los ojos, aunque sea sólo por un momento fugaz, ante nuestra monótona existencia cotidiana, nos hace sentir que hay algo más en la vida, que podemos ser mejores de lo que somos, que las relaciones entre las personas pueden ser humanas, que el mundo puede ser un lugar mejor. El arte es el sueño colectivo de la humanidad, la expresión del sentimiento arraigado de que nuestras vidas no deberían ser así y que deberíamos luchar por algo diferente”[6]. El artista debe huir de su propia persona y situarse en un plano superior sobre el que contemplar el teatro del mundo. El artista es el único que puede desprenderse del guión establecido y sentarse en el auditorio para contemplar cómo los simples mortales interpretan su papel. Él puede llegar a comprender el guión y situarse en la verdadera realidad, fuera del tiempo y el espacio. Sobre todo fuera del tiempo, que para Schopenhauer no tiene una existencia absoluta, no es una manera de ser en sí de las cosas y no es más que la forma de conocimiento que tenemos de nuestra existencia. De este modo tiene el artista la capacidad de situarse en un plano externo al mundo, contemplando y entramando sus leyes con la posibilidad de salirse de ellas, dejando a un lado las apariencias del espacio y del tiempo. Sin tiempo la palabra muerte no tiene sentido ya que sería el fin de la vida y no puede haber principio o fin si eliminamos el tiempo. Comprendemos la vida cuando nos enfrentamos a la muerte, a la ausencia del tiempo, y el arte puede hacernos comprender esto aunque sólo en determinados instantes... [1] SÁNCHEZ VÁZQUEZ, A. (2006) Las ideas estéticas de Marx. Madrid: Siglo XXI, 2006. Afirma que para Marx el hombre lo es en la medida en que crea un mundo humano, y el arte en general aparecería como una de las expresiones más altas de este proceso de humanización y como trabajo superior eleva las condiciones de ese ser. Por supuesto, muy interesante en este sentido es la obra de MARX C. Y ENGELS F. (1968) Sobre arte y literatura. Madrid: Editorial Ciencia Nueva, 1968. [2] El elemento técnico (la techne para Aristóteles) es consustancial al hecho creativo. García Lorca decía que él era poeta gracias a Dios y a la técnica. Y también decía Kant que “Genio es el talento (dote natural) que da la regla al arte”. La dimensión genética o deífica, y la dimensión léxica y la capacidad de organizar el mundo a través de la palabra. Como dice LABRADA, M. A. La racionalidad en la creación artística. [en línea] [Consulta: 30/04/2009] que cita a su vez a HEIDEGGUER, M. (1961) Nietzsche. Tübingen: Neske, vol. 1.°, p. 96, “como es sabido, el término «arte» —en el sentido usual hoy de creación, deriva del término «techne» empleado por Aristóteles y que los latinos tradujeron por «ars». Del mismo término aristotélico (techne) deriva asimismo el actual de «técnica», y es, precisamente, esta proximidad de los términos «arte» y «técnica» lo que plantea problemas para distinguir el significado de ambos: «el arte es la techne. Se ha sabido después de mucho tiempo que los griegos denominaban con este nombre tanto el arte como el oficio, y según este término denominaban también al artista y al artesano con el nombre de technites...»” [3]GARCÍA LORCA, F. La imagen poética, citado por IBÁÑEZ LANGLOIS, J. M. (1964) La creación poética. Madrid: Rialp, 1964, p. 221. Aunque también dijera García Lorca en Juego y Teoría del Duende, que: “El ángel guía y regala…vuela sobre la cabeza del hombre, está por encima, derrama su gracia y el hombre sin ningún esfuerzo realiza su obra… La musa dicta y en algunas ocasiones sopla… despierta la inteligencia.” [4] PÉREZ RIZZI, M. A. El problema de la creación artística. [en línea] [Consultado: 30/04/2009]. [5] LADRIERE, J. (1978) El reto de la racionalidad. Salamanca: Sígueme, 1978, p. 151. [6] WOODS, A. El marxismo y el arte. [en línea] [Consultado: 28/04/2009].

domingo, 27 de marzo de 2011

ROSA ROMOJARO Y JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ LOZANO GANAN EL XVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA

Manuel Gahete (Secretario de la AAEC), Manuel García (Delegado de Cultura de Málaga, Junta de Andalucía), Morales Lomas (presidente AAEC), Francisco Cañadas (Fundación Unicaja)


Siendo 12:00 h. del 26 de marzo de 2011, en Málaga (España), se anuncia el fallo del XVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2011.


El Jurado, constituido por Francisco Morales Lomas, Manuel Gahete, Antonio Hernández, Antonio Garrido Moraga, Ricardo Bellveser, Antonio Enrique, José María Barrera, José Sarria, Rosa Díaz, Manuel Urbano, José García Pérez, Paloma Fernández Gomá, Miguel Chaparro, Miguel Ángel Fernández, Pilar Quirosa-Cheyrouze y José Antonio Santano concede

el Premio Andalucía de la Crítica de narrativa a la obra Las manzanas de Erasmo de José Antonio Ramírez Lozano por entender que es una alegorización en torno a la creación del principio del mal y las falsas reliquias con una prosa preciosista de gran nivel literario que nos introduce con habilidad en el espíritu erasmista y crea un mundo original y propio.

José Antonio Ramírez Lozano es un poeta y narrador extremeño afincado en Sevilla donde es profesor de instituto en el área de Lengua y Literatura Española. Su obra en prosa se inicia con Don Illán (Orihuela, 1978), una narración corta con algunas de las claves de su mundo narrativo, a la que han seguido otros muchos títulos, aparecidos en un corto espacio de tiempo: Flos Sanctorum (Valencia, 1982), Titirimundi (Madrid, 1986), La gran oca (Valencia, 1990), La historia armilar (Alicante, 1992), La derrota de los fabulistas (Alicante, 1994), Gárgola (Madrid, 1995), Animañas (Badajoz, 1995), Bata de cola (Sevilla, 1995) El birrete de papel (Badajoz, 1996) y Las argucias de Frestón (Sevilla, 1997), entre otros.


Igualmente, el Jurado ha decidido conceder el XVII PREMIO DE POESÍA a la obra Cuando los pájaros de la que es autora Rosa Romojaro porque posee una poesía interiorizada pero fluida. Juan Ramón asoma su violín. No es por el símbolo de los pájaros sino por cierta capacidad para convocar lo ausente que cobra vida en el nombre exacto de las cosas. La contención que, en otros casos, aboca al freno de marcha, no le quita ritmo ni cadencia. La serenidad machadiana apaga la desolación de fondo. La falta de entusiasmo subraya el escepticismo. Y, de cuando en cuando, el amor como bálsamo. Pájaros dibujando una tilde circunfleja en el aire. Pájaro de la música, no de algarabía.

La poesía de Rosa Romojaro es de una dicción muy depurada, se caracteriza por su carácter emblemático, en cuanto que el poema aparece como un artefacto cuya organización intelectual debe ser descodificada para que rinda la emoción y belleza que habitan ese jardín "cerrado para muchos". En poesía ha publicado Secreta escala (1983), Funambulares mar, (1985), Agua de luna, (1986), La ciudad fronteriza, (1987), La ciudad fronteriza, (1988), Poemas sobre escribir un poema y otro poema, (1999), Zona de varada, (2001) y Poemas de Teresa Hassler (Fragmentos y ceniza) (2006).

sábado, 5 de marzo de 2011

NUEVO LIBRO DE MORALES LOMAS SOBRE JORGE LUIS BORGES

JORGE LUIS BORGES

Próximamente se publicará en Barcelona, en Ediciones Carena, http://www.edicionescarena.org/, el ensayo Jorge Luis Borges, la infamia como sinfonía estética, del que es autor el escritor F. Morales Lomas, profesor de la Universidad de Málaga y presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos que concede y promueve desde hace diecisiete años los Premios Andalucía de la Crítica.

Con esta obra, Morales Lomas, en el Año Borges, pretende unirse al conjunto de actos que se llevan a cabo para conmemorar esta trascendente onomástica. Borges es uno de los escritores más importantes en lengua española del siglo XX y un referente para las generaciones venideras.

El Centro de Arte Moderno y la Delegación Madrid de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges efecturaron el lanzamiento del Año Borges, por cumplirse 25 años de la muerte del escritor argentino Jorge Luis Borges, que contó con la presencia de la Presidente de la Fundación, Sra. María Kodama.En el transcurso de este acto se ha realizado la entrega a la Sra. Kodama de ejemplares de los libros "La hermana de Eloísa", de Jorge Luis Borges y Luis a Mercedes Levinson, y "Los Rivero", de Jorge Luis Borges, ediciones especiales realizadas por "Del Centro Editores".Convocaron a este acto cultural el Director del Centro de Arte Moderno, Raúl A. Manrique Girón; su Director, Claudio F. Pérez Míguez y Zulema González Guerrero, de la Delegación Madrid - Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
Tras las exposiciones y entregas de diversos obsequios por parte de artistas argentinos y españoles a la Sra. María Kodama, hemos departido con ella y uno de los anfitriones, Claudio Pérez, junto a la escritora y psicóloga argentina Alejandra Tallarico, sobre distintos aspectos del año cultural que en el CAM se ponía en marcha, en torno a la figura y literatura de Jorge Luis Borges.

Reproducimos algunas palabras del ensayo sobre la narrativa de Borges:


Antes que escritor, Borges siempre se consideró lector: “Un libro, cualquier libro, es para nosotros un objeto sagrado”[1]. Es más, su escritura no dejó de ser una forma de transgredir aún más sus lecturas, un apéndice de la lectura. Una especie de quebrantamiento o desobediencia de esa voluntad de lector. Sus lecturas siempre estaban sumergidas en su escritura y esta nacía de aquellas. ¿Qué habría sido del escritor Borges sin las lecturas precedentes, sin las intertextualidades, sin ese reguero de citas y alusiones, imitaciones y frases textuales? Quizá porque la lectura era una forma de conectar con el pasado, de saber qué fuimos y hacia dónde iríamos. De ahí la imposibilidad de anularlo mientras los libros tuvieran vigencia y Borges deseaba conectar con ese pasado y acaso sentirse parte de su creación, como el Dios de la novela Niebla de Unamuno. Acaso porque la existencia del mismo, como dijo Mallarmé, dependiera de los libros precedentes: El mundo existe para llegar a un libro. Y esta imposibilidad de luchar contra lo evidente, la función del libro en la historia, impidió al emperador chino Shih Huan Ti, su propósito: quemar todos los libros anteriores. Ante la imposibilidad, afirmó: “Los hombres aman el pasado y contra ese amor nada puedo”[2]. Que, en el fondo, opinaba como Paul Valéry cuando afirmaba que la historia de la literatura debería ser la historia del espíritu.
Borges se consideraba un «lector hedónico» que leía por mero placer y en absoluto mediatizado por un sentimiento de deber sino por el mero hecho de la lectura deleitable:

Ni probé fortuna dos veces con autor intratable, eludiendo un libro anterior con un libro nuevo, ni compré libros –crasamente- en montón[3].

Y uno de los elementos que más admiró siempre en ellos fue la imaginación. Consideraba que en ella radicaba una de las grandes ausencias de la literatura argentina, su falta de imaginación, aplicable también a la falta de imaginación aplicable a la vida cotidiana. Lo que le llevó a apuntar tras reflexionar sobre “La perpetua carrera de Aquiles y las tortuga”: “Aceptemos el idealismo”[4]. Y la aceptación definitiva de que el mundo “requiere irrealidades visibles”.
De hecho, nunca se animó a escribir una novela extensa. Decía que no eran necesarias tantas palabras para decir unas cuantas ideas. También hubo reparos a la escritura. Inmerso en una época dominada por las vanguardias, Borges entendía que su mundo no podría ya ser el realismo decimonónico ni tampoco esos efluvios juveniles indiciarios de comienzos de siglo. Y optó por un modelo de literatura en la que se sustanciaban dos elementos aparentemente contradictorios (realidad/fantasía) que él llevaba a una perfecta imbricación a partir de procesos escriturales mágicos, metafísicos o intertextuales. Aunque en una tardía fecha como 1970 dijera en el “Prólogo” de El informe de Brodie que sus cuentos eran realistas:

Observan, creo, todas las convenciones del género, no menos convencional que los otros y del cual pronto nos cansaremos o ya estamos cansados.[5]

[1] Borges, “Del culto de los libros”, Obra completa, vol. 2, op. cit., p. 229.
[2] Borges, “La muralla y los libros”, Obra completa, vol. 2, op. cit., p. 133.
[3] Borges, “Paul Groussac”, Obra completa, vol. 1, op. cit., p. 77.
[4] Borges, “La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga”, Obra completa, vol. 1, op. cit., p. 98.
[5] Borges, “Prólogo” de El informe de Brodie, op. cit., p. 373.

miércoles, 23 de febrero de 2011

APROXIMACIÓN A LA NARRATIVA DE GUILLERMO BUSUTIL POR MORALES LOMAS


Morales Lomas y Guillermo Busutil (Ateneo de Málaga, 24 de febrero de 2011)
Ya conocía suficientemente la narrativa de Busutil al que había incorporado en mi obra Narrativa española contemporánea, donde consideraba que su narrativa es suelta, plástica y torrencial, con un especial cuidado por el significante hasta el punto de que es el resultado de una percepción significativa sobre la trascendencia del lenguaje bien dicho como fuente de placer literario. De hecho afirmaba que ese lenguaje que con tanto acierto es “mestizo, minimalista, directo, contaminado por lo poético y lo ensayístico, posiblemente porque soy heredero del periodismo americano literario de la escuela de Tom Wolfe”. Pero sus mundos también son amplios, complejos, urbanos, generosos y actuales, penetrados de la modernidad y atentos a sus conformaciones. Una actualidad a la que nunca fue ajeno por su especial condición de periodista atento y significado.
Pero junto a ello su obra traduce un profundo conocimiento de la técnica narrativa cuentística de la que es uno de los principales cultivadores en el momento actual junto a escritores como Care Santos, Juan Bonilla, Hipólito G. Navarro… Decía este escritor granadino afincado en Málaga, que en el relato "si no atrapas y llevas sin respiración al lector hasta el final, no funciona", y agrega que el escritor de este subgénero en el que se ha especializado es como el corredor de los mil quinientos metros: "Los entrenadores nos decían que había que salir fuerte, mantener el ritmo y esprintar en la última curva, y eso es el relato". Y Busutil aspira a expresar esa visión atlética del escritor en sus relatos, dotados de intensidad y recorrido ajustado y preciso, tanto en la organización estructural, de la que es bastante amante, como de la significación en el plano del significante. Al respecto decía:
“El cuento es un golpe de mano, basado en el reverso de la realidad o en la imaginación de lo probable, que expresa pequeñas ráfagas de vida, misterios de un instante e intensas cápsulas de tiempo para disfrutar a contratiempo. Y aunque todavía, muchos editores y críticos lo consideren un ejercicio de iniciación o el hermano pequeño de la novela, el cuento es un género autónomo, rico en estilos y adecuado para lectores que, al igual que el resto de las personas están atrapados por la actual existencia express”.
Sobre su percepción narrativa y la función del lector en su obra advertía que “busca un lector inteligente”. Y cuando esto refería, sin duda que se alejaba de un tipo de lector actual que sólo busca en la literatura pasar un rato entretenido. No es ajeno al entretenimiento, evidentemente pero es más exigente con su lector: “Hoy predomina el lector kleenex; que busca ocupar un tiempo muerto o entretenerse. Pero la lectura es un diálogo entre el que escribe y el que lee. El escritor ejerce su condición de ciudadano a través de la literatura. A mí me interesa la literatura que dispara a la realidad que nos rodea, y eso exige un lector que sea activo, cómplice”, decía en unas declaraciones al diario El País, el nueve de abril de 2003.
Ha publicado hasta el momento varios libros de relatos: Los laberintos invisibles (1986), Confesiones de un criminal (1988), Individuos S. A. (1999), Marrón Glacé (1999), Drugstore (2003), Nada sabe tan dulce como la boca del verano (2005), Moleskine (2009) (antología de relatos) y Vidas prometidas (2011), que en el momento que escribimos estas líneas no se ha presentado aún.
Los nueve cuentos de Individuos S.A.[1] se desarrollan en Viviana (Málaga), una ciudad ficticia, pero muy real, en la que presenta temas como el intrusismo, la violencia, la avaricia, el fraude... En su mayoría son relatos policíacos y costumbristas en los que las crónicas de seres que viven situaciones trágicas o esperpénticas son manifiestos, seres sometidos a una realidad que los aprisiona.
Según Eduardo Moga[2] “la prosa de Busutil es suelta, plástica y levemente torrencial. Abundan las metáforas, aunque a veces se regateen a sí mismas ("la erección del índice ahorcando el gatillo"). El bagaje retórico ­en el que destaca el uso certero de la hipálage­ es lo suficientemente amplio como para que la lectura no resulte monótona. (...) La principal objeción que cabe hacer a Individuos, S.A. no es estilística, sino estructural: con frecuencia, el narrador narra demasiado”. Esto que puede resultar para críticos como Moga una realidad que desmerece el relato puede considerarse en sentido contrario como un valor en sí mismo, porque todo dependerá de la perspectiva que se quiera adoptar.
Sus relatos son, en cierto modo, un compromiso con la sociedad que le ha tocado vivir, una sociedad en la que la publicidad organiza sus conquistas y ejerce su voluntad así como los medios de comunicación y el consumo; una sociedad en la que la ambición y el materialismo son una sustancia en la que viven y se desbrozan los personajes. Claramente influido por el cine negro y la narrativa de corte policíaco, amén de la observación intelectual de la realidad.
Comienza Individuos S.A. con “Manos de plata”, una historia de psicologías antitéticas en principio que acaban pareciéndose, un proceso de desdoblaje y acercamiento, porque el chorizo Matías Vandelvira, “Manos de Plata”, no tiene nada que ver con el inspector Gonzalo Tizón “El Guapo”. Sin embargo, ambos necesitan igual del dinero. En “El fotógrafo desarmado” quiere construir la metáfora de la imagen. “El puente del arquitecto” cuenta la visión de la ciudad futurible, un artista que partía del principio de que debía “envolver la obra en sus propios sueños y necesidades interiores”, un poeta de las formas. El mundo de las mafias organizadas y la perversión de una sociedad en la que sólo triunfa la deshonestidad y el valor de uso o cambio que pueda tener el ser humano surge con fuerza en su obra.

Entre esa gama abigarrada de personajes que se mueven en los bajos fondos y llegan sin escrúpulo a convertirse en símbolos de influencia y poder, encontramos uno nuevo en “El borrador de huellas”... Guillermo Busutil en su obra es fiel al título que le ha dado, pues su operatoria narrativa se sustenta en torno a la configuración de los mundos novelescos de sus personajes y sus respectivas sicologías. No hay historias en sentido clásico, es decir, con un argumento preciso, sino más bien recreaciones y literaturizaciones sobre espacios y realidades que son empleadas por el escritor granadino para recrearse en el sabor de la palabra, su proyección verbal y los abundantes recursos expresivos que posee sustentados básicamente en la simbiosis del mundo real de la palabra y el ficticio de las imágenes en aras de dotar al texto de una textura literaria, más que de una historia encerrada en sí misma.
Historias en las que emplea la primera o la tercera persona narrativa, persistentemente omnisciente, dominando con soltura sus personajes y sustentando siempre el superestrato ideológico de que la sociedad donde se desenvuelven estos está totalmente corrompida, adocenada y envuelta en la podredumbre, tomando el realismo como horma de sus obras aunque con tendencia a la simbolización metafórica.

Drugstore (2003) habita ese mismo ámbito de expresividad narrativa culta en la que el valor de la palabra y la imagen, así como la amplitud y precisión de sus descripciones, poseen tanta fuerza como su necesidad de conseguirlas. Busutil, muy amigo del imaginario en la literatura española, que podría seguir el manifiesto expresivo de escritores como Prada o Compán (y en el pasado un Proust conciso), es un trabajador de la lengua española, a la que procura sacarle los mayores resortes expresivos con todo tipo de imágenes, metáforas, desplazamientos semánticos, asociaciones inesperadas de todo tipo, etc. Su territorio es el lenguaje y la palabra a través de las que crea un estilo personal y propio que se caracteriza por el cuidado de la lengua. Algo que en un periodista es extraño, pues el día a día impone un ritmo lingüístico desaliñado que ya en su momento advirtió Azorín. En Busutil no sucede esto y la lengua española adquiere un gran valor literario. No se puede discutir la brillantez expresiva -de la que hace también gala en su periodismo preciosista-, que ha sido vista por algunos críticos como uno de sus principales valores aunque sus mundos son heterogéneos, dilatados y envolventes. Al respecto decía Antonio Garrido Moraga[3] que “hay mucha cultura en estos cuentos, cultura que no dato pedante impostado para demostrar que el autor no tiene más que sequedad en la punta del teclado. La cultura es asimilación y eso permite los guiños y otro rasgo clave de este libro: la contraescritura”.
Hay varios elementos comunes a las veintiuna historias que conforman Drugstore. En primer lugar los personajes: en todas sus narraciones desarrolla la historia o la vida de uno de ellos -descrito con todo lujo de detalles- a partir de un enfoque claramente antirrealista al uso; sus prototipos aspiran a crearnos una imagen amplia y vigorosa en la que Busutil despliega todas sus capacidades asociativas y semánticas para embriagar al lector. Una historia y un/una protagonista concentrados. En una gran mayoría el "héroe" de sus relatos es un hombre que frisa entre los treinta y los cincuenta años y destaca en alguna profesión (Pancho Ramos, en el boxeo; Pascual Madeira, en el cine; el inmigrante Abadie deviene un héroe en sentido estricto al final; Costa Gómez, en el periodismo; Iron Eyes, en el cine; Marolo Magallanes, haciendo castillos de arena; Simón Haendel, en el reportaje fotográfico, etc.) sobre la que Busutil despliega un detallismo preciso. De hecho es la búsqueda de éste un instrumento trascendental en su obra. En un momento determinado de un relato dirá que los detalles son más importantes en sí que las historias.
Los personajes "juegan" a la búsqueda de una identidad o a la conformación de un espacio imaginario donde esta identidad o "ilusión" sea asumida. Lo que convierte también sus relatos en propuestas sicológicas: en algunos casos como búsqueda preestablecida. Pero en la mayoría existe una identificación o si se quiere una conformidad con la vida que llevan, aunque en otros casos puede producirse un desdoblamiento como en el caso de Pascual Madeira.
Las mujeres, en cambio, poseen un papel secundario, aunque protagonizan algunos relatos: Emmanuelle García (en "La burbuja Leopardi"), seleccionada en un casting con objeto de presentar un spot publicitario de una bebida: la puesta en escena es tan perfecta que se evapora en la atmósfera del escenario. Una mágica desaparición es también la que protagoniza Jennifer T. en el cuento homónimo. La asistente social Grecia Sánchez lleva la voz en "Una pareja confortable". Una chica de hogar, Violeta Reina, encarna el protagonismo en "El secreto sueño de Violeta Reina". La bailarina Gloria Gumbau en "Baile Retro, Satanás". Un canto a la pintura en libertad y el graffiti nos lleva de la mano de Siena Pantone. Sin embargo, Busutil se encuentra mucho más a gusto elaborando hombres que, en ningún caso, son problemáticos socialmente aunque sí presentan su propio conflicto interior.
Todas sus historias se centran en el ámbito urbano del que obtiene una expresividad manifiesta. Siendo su territorio imaginario la ciudad de Viviana, identificada con Málaga, que aparece con su nombre, no obstante, en algunos relatos como sucede también con la ciudad de Copenhague.
Los periodos oracionales son amplios y con abundante hipotaxis, lo que genera una lentitud elocutiva arropada por la ausencia de intriga o de una historia concreta, como no sea el desarrollo de la historia psicológica o vital del personaje protagonista. No existe una literatura de conflictos, aunque sí existe una visión liberal y comprometida en el orbe social si bien no identificado con ningún manifiesto ideológico. Unas veces son historias cerradas, en la gran mayoría, pero en otras ocasiones las prefiere abiertas dejando un halo misterioso e intrigante, evidente más en los comienzos narrativos.
En definitiva, un escritor que afianza su labor narrativa con esta nueva entrega y consolida un estilo dotado de una búsqueda incansable de la expresividad, la descripción y el desarrollo psicológico en un mundo conflictivo.

Nada sabe tan bien como la boca del verano es una bella edición de Francisco Javier Torres en e.d.a. libros, Benalmádena, 2005. Con él no sólo ha querido reflejar una creciente sensualidad o erotismo (en el primer relato) sino también la trascendencia de la memoria en la configuración de la obra literaria. A través de sus once historias penetramos en el trasiego de los sentimientos y en lo que llamaría la conformación de una memoria sentimental o de un código sentimental de la memoria. Por ello dirá el escritor al final del libro: “Siempre hay un verano al que regresa la memoria en busca de un amor, de un paisaje, de un cuerpo, de la infancia... En la vida de cada uno, siempre hay un verano para cambiar de piel, encontrarse de nuevo o contar, con palabras suaves, lo que fuimos o lo que será tal vez”. En estas historias se ha despojado, grosso modo, del lenguaje barroco, del manierismo verbal y la imagen impactante, y ha buceado en la construcción de la memoria a través de unas oraciones más directas, menos envolventes, más progresivas que permiten un mayor avance narrativo y el rescate de la narración en estado puro. El dilettantismo formal de otros tiempos cede ante un contenidismo emotivo que permite hablar de la construcción de un cancionero en prosa de los afectos.
En “Melville” (¿un homenaje al narrador americano?) una pareja va de vacaciones al pueblo de Melville para reconstruir su pasión de antaño. El hombre, Conrad (¿otro homenaje?) se muestra desanimado hasta que la excitación ante la contemplación de la joven pescadora Rhodas le reactiva la pasión hacia su mujer. Se trata de la pasión diferida y las rémoras del paso del tiempo en la conformación de la pasión amorosa. Para ello opta por un lenguaje directo en el que no puede faltar la influencia de la narrativa erótica fundamentalmente desde Manont Lescaut, La filosofía en el tocador o Las amistades peligrosas. Así dirá en un lenguaje querido para la colección La sonrisa vertical: “Ella no conseguía contener la excitación que la hizo curvarse sobre Conrad y lamerle la verga..., Lelouch notó en su pubis la súbita erección del miembro de Conrad..., pidiéndole que no dejase de follarla...., mientras él se erguía apretando sus nalgas y mordiéndole los pezones..., susurrándole que nada sabía tan bien como la boca del verano”. La construcción del deseo y la influencia de elementos exógenos al mismo, pero determinantes, ofrecen la posibilidad a Busutil para, llevado de un lirismo meticuloso, crear adecuados meandros expresivos en el que existen metáforas, perífrasis y metonimias con una ajustada adjetivación.
De una belleza dolorosa podríamos tildar los últimos días de una pintora lesbiana, Ítaca Snekya, a la que poco a poco la va consumiendo el cáncer en “Pop de la costa oeste”. Su pintura se caracteriza por la construcción con la mirada de un entomólogo y la unión de la experiencia existencial y la pura estética: “Mujeres y hombres de carnalidad mortal expresando su propia imagen escénica y sus vínculos con una realidad definida por la publicidad, la cultura y los conflicto de una sociedad cambiante”. Su enigmática y última exposición lleva el título: Nunca se consigue expresar todo lo que se ama. La acción transcurre en Málaga pero también en otros lugares que se transforman en centro de su viaje. Realiza sus últimas voluntades, legándole su casa y los derechos de su obra a su amada Cortés, para después marchar en un velero.
“Grimper”, la última historia del hombre-araña es un homenaje también a la memoria y quizá a aquellos tebeos de antaño que tanto cautivaron a los miembros de su generación. El protagonista es Wan der Waals, descrito con todo lujo de detalles, que se prepara para su última gran aventura. El puntillismo descriptivo adquiere una gran arquitectura lingüística para conformar este escalador de los sueños colocado frente al Seffer Spy Building para culminar su carrera, su última ascensión mientras se va construyendo a través del proceso de tensión-distensión el suspense necesario para saber si Waals conseguirá su propósito o la derrota será su último aliento.
La historia de una corredora de bolsa, su pasado, sus emociones..., son el germen de “Beach Stone L-40”, donde observamos la obsesión de Busutil por los objetos, el futurismo y la posmodernidad. La protagonista es Genoveva Strani, cuarenta y dos años, presentada como la mujer directiva y poderosa con la que Busutil está dispuesto a demostrar que la igualdad es un instrumento de la modernidad. Sus encuentros con Alain, las confidencias con Muriel, sus obsesiones y preocupaciones son el centro del relato en donde también descubrimos a una mujer romántica que ha descubierto lo mítico de lo cotidiano.
Muy diferente es “La piel de O´Hara”, en la que un joven corredor evoca el encuentro erótico con su amiga Santos. En esta historia la ligereza expresiva es rauda y la acción se apodera de la obra en la que se construye un fragmento de la vida de Óscar, sus primeros años en el colegio, su pasión por la educación física, sus abuelos, la mítica infancia perdida, el encuentro con Santos: “El olor despeinado de su cabello y su carnosa sonrisa (...) El aire aromaba a romero y a la resina que rezumaban los muslos entrecerrados de Santos, moviéndose sinuosa encima de mi cuerpo”.
La historia de Isabella Martel y el náufrago, así como la disputas de otras mujeres por poseerlo son como una recreación de algún pasaje de La Odisea en “Punta mujeres”, donde destaca ab initio el galicismo “en glisando” y la reiteración de la preposición “en” que recarga en demasía el relato en su primer párrafo. Es habitual en Busutil la trascendencia que adquiere la adjetivación. No ya sólo en este relato sino grosso modo, fundamentalmente los adjetivos especificativos y apreciativos, así como la transcendencia de la recreación en las descripciones que pretende construir con parsimonia y todo lujo de detalles.
En “Iguana” dos amigos (uno escritor y otro escultor) son los protagonistas de la historia que relatan una excursión a Iguana, un lugar paradisíaco. Uno de ellos es lector empedernido de La Odisea.
La historia de Ezra y Coré, él con síndrome de down, protagoniza “El salto del ángel”. Casi todos sus comienzos son in media res y unas veces el narrador es en primera persona y otras es narrador omnisciente. Lo curioso es el nombre que coloca a algunos personajes (Blake, Cavafis, Hölderlin...), como homenaje a todos ellos. De hecho Ezra no es otro que Ezra Pound. Es una historia simbólica y afectiva, un homenaje a sus lecturas y una gran metáfora, pero también un recorrido por la adolescencia y los sentimientos: “Nunca supe si mi padre se lo expuso al tío Rainer María. Pero lo cierto es que dejér de salir con Ezra y aquella ruptura resultó beneficiosa para mi primo”. Granada, la patria del escritor, aparece en esta historia con los lugares de su infancia: La Neptuno, el club de tenis, El Apolo, La Miami... Una historia de homenajes en la que el narrador confiesa que la vida le ha proporcionado “sorprendentes alegrías, recompensas y algún que otro quebradero de cabeza”.
“World woman love” refiere la historia de Sebastián Juve y su otro yo, Leopoldo Scarpa, por ganar el concurso televisivo Memoria y Gana. En ese trasiego realiza Busutil una crítica fehaciente hacia un tipo de sociedad que sólo valora la juventud y en absoluto la experiencia que es vista como un lastre. El encuentro con la joven Nguyen, a la que conoce gracias a la web World Woman Love, junto con el éxito televisivo en el concurso de marras permiten al protagonista conquistar otra vida.
La historia de Enrique Gable es la protagonista de “Coraline”. Tras obtener la baja por depresión inicia un viaje por Holanda con su mujer, Greta, y las niñas. En un momento del relato se quejará de que la vida le ha demostrado “que el talento, el coraje y el esfuerzo, no garantizan que las personas salgan adelante. Está harta de ver como triunfan muchos hijos de puta y quienes sólo saben hacer la pelota o poner zancadillas”. Una imagen agria que contrasta con la del viaje. En cierto modo, como todas estas historias, un viaje hacia el fondo de sí mismo, de sus demonios personales y del mundo en torno.
Por último en “Pandora”, de título mítico tan alusivo, vuelve circularmente al principio con un relato erótico –sólo al comienzo- en el que el protagonista es Malo de Molina (el mismo apellido del profesor de la Universidad granadina). En un lenguaje fiero y descarnado nos habla de la verga antes de embestir o el coño de Montenegro: “Sabía que lo único real, para Malo de Molina, era una buena puta de manos expertas, cálidos muslos y un silencio confortable”. La historia con la joven eslava con la que se había “arrejuntado”, su muerte y la niña que nació -a la que pondría el nombre de Pandora (el mismo lugar adonde llegó)-, Consuelo Vives, Larousse..., van conformando un relato intenso.
Una obra plural que enmarca a un narrador en plena madurez creadora y en el que ha dejado progresivamente los arropes descriptivos, el regusto por un lenguaje ornamentado para adentrarse en la fiereza de las historias y un sabor agridulce ante la existencia que es organizada por el tamiz de la memoria y el encuentro con una sociedad dispar a la que se critica con frecuencia.
Juan Carlos Palma[4] decía que “son pequeñas y emotivas odas a la ilusión y a la felicidad, que se esfuman por arte de magia con la misma rapidez que vinieron (...) Un regusto azucarado, sin llegar a lo meloso, que deja en el lector un agradable sabor de boca. No sería justo hablar de perdedores, si acaso de personajes que arrastran cierta frustración”. Son muchos los temas presentes en estas historias: el sexo, el amor, el arte, la identidad, la incomunicación, la debilidad humana... Decía Justo Navarro en la presentación de esta obra que “trata la vida corriente, diaria y casi burocráticamente normal, como si fuera algo absolutamente fantástico, y, en un mismo movimiento sumergirse en lo fantástico como si fuera lo más normal del mundo”. Y José María de Loma[5] hablaba de que a través de este compendio de historias se pone de manifiesto “la exaltación y el revuelo de los sentidos, la carnalidad, el gusto salobre que adquiere la vida”.





[1] Busutil, G. (1999): Individuos S.A.. Málaga, Arguval.
[2] Moga, E: “Individuos S.A. de Guillermo Busutil”, [en línea], Dirección URL: . (Consultado el 3 de abril de 2002)
[3] Garrido Moraga, A. (2003): “La tienda mágica” en Cuadernos del Sur, nº 784, p. 12.
[4] Palma, J.C.: Summertime blues, en Mercurio, septiembre 2005, p. 23.
[5] Loma, J. Mª: “La boca del verano”, en La Opinión, 23 de julio de 2005, p. 45.

martes, 8 de febrero de 2011

FINALISTAS XVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2011

http://www.aaec.es/

Tras la votación llevada a cabo por más de un centenar de miembros de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios durante el mes de enero han sido elegidos como finalistas los escritores y escritoras relacionados.
El Jurado del Premio Andalucía de la Crítica formado por veinte miembros entre profesores de Universidad, escritoras y escritores, críticos literarios y periodistas se reunirá los próximos días 25 y 26 de marzo en la ciudad de Málaga para proceder a elegir entre estos finalistas a los ganadores o ganadoras de los premios de narrativa y poesía de este año.

Los premios cuentan con el patrocinio y la colaboración del Instituto Andaluz de las Artes y las Letras (Consejería de Cultura-Junta de Andalucía), la Fundación Unicaja y el Ayuntamiento de Algeciras a través de la Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano.
A los ganadores/as se les entregarán sendas estatuillas creadas por el escultor de fama internacional Andrés Alcántara (http://www.andresalcantara.com/) y reproducidas por la Escuela del Mármol de Andalucía ( http://www.marmol.net/)

Los premios se entregarán en la Fundación José Luis Cano de Algeciras (Cádiz) el próximo viernes 13 de mayo a las 12 h. Al mismo tiempo se llevará a cabo un homenaje a José Luis Cano en su centenario.

Narrativa

Rey Lobo de Juan Eslava Galán
La conjura de los poetas de Felipe Alcaraz
El zulo de los elegidos de Manuel Villar Raso
Las manzanas de Erasmo de José Antonio Ramírez Lozano
Lausana de Antonio Soler
Los líquenes del sueño de Ángel Olgoso


Poesía

Hablando con un haya de Julia Uceda
Otros exilios de Francisco Ruiz Noguera
Cartas de enero (en Heredad) de Juana Castro
Cuando los pájaros de Rosa Romojaro
Las grandes superficies de Juan José Téllez
Los dones reservados de Mariano Roldán
Alacena de Pura López Cortés
El libro de los árboles de Alicia Aza






ALGUNAS PÁGINAS WEB DONDE SE DA LA NOTICIA DEL XVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA


http://noticias.terra.es/2011/local/0207/actualidad/felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galan-entre-los-nominados-al-xvii-premio-andalucia-de-la-critica-2011.aspx
http://www.20minutos.es/noticia/952207/0/
http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=615072
http://www.europasur.es/article/ocio/898978/tellez/y/romojaro/finalistas/poesia/premio/andalucia/la/critica.html
http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-felipe-alcaraz-juan-eslava-galan-nominados-xvii-premio-andalucia-critica-2011-20110207182752.html
http://www.abcdesevilla.es/20110208/ciencia/sevp-eslava-galan-entre-candidatos-20110208.html
http://diariolatorre.es/index.php?id=39&tx_ttnews[tt_news]=17335&tx_ttnews[backPid]=12&cHash=d1c10e1acb
http://www.tropoeditores.com/actualidad.asp?idn=179
http://www.diariodejerez.es/article/ocio/899951/juan/eslava/galan/opta/xviii/premio/andalucia/la/critica.html
http://www.deconcursos.com/web/noticia.php?id=20702&p=1
http://es.noticias.yahoo.com/5/20110207/tlc-felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galn-en-d712def.html
http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110207/sociedad/juan-jose-tellez-finalista-20110207.html
http://pcasevilla.wordpress.com/2011/02/08/felipe-alcaraz-finalista-del-premio-andalucia-de-la-critica/
http://www.cunoticias.com/noticiasde/juan-eslava-galan.php
http://www.lavozdealmeria.es/vernoticia.asp?IdNoticia=7138&IdSeccion=5
http://moraleslomas.blogspot.com/
http://aceandalucia.org/
http://www.hoymujer.com/noticias/ANDLITERATURAPREMIO-Eslava-Galan-Soler-613054022011.html
http://www.diariojaen.es/index.php/menucultura/71-notculturales/31962-juan-eslava-galan-aspira-al-premio-de-la-critica-andaluza
http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/899300/eslava/galan/y/soler/finalistas/premio/andalucia/la/critica.html
http://www.noticias.com/felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galan-entre-los-nominados-al-xvii-premio-andalucia-de-la-crit.921225
http://www.aaec.es/index.php?option=com_content&view=article&id=1&Itemid=1
http://www.aaec.es/index.php?option=com_content&view=article&id=154:convocatoria-del-xvii-premio-andalucia-de-la-critica-2011&catid=2:noticiasgenerales&Itemid=8
http://palotic.es/blogateneo/?p=870
http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/899706/mariano/roldan/y/juana/castro/optan/premio/andalucia/la/critica/poesia.html
http://www.europasur.es/article/ocio/899795/los/premios/andalucia/la/critica/se/entregaran/algeciras.html
http://ecodiario.eleconomista.es/espana/noticias/2806106/02/11/Felipe-Alcaraz-y-Juan-Eslava-Galan-entre-los-nominados-al-XVII-Premio-Andalucia-de-la-Critica-2011.html
http://www.que.es/sevilla/201102071827-felipe-alcaraz-juan-eslava-galan-epi.html
http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/entrega-de-premios/felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galan-entre-los-nominados-al-xvii-premio-andalucia-de-la-critica-2011_fQPt5mxBZIFWy4ozEPJS63/
http://www.larepublica.es/spip.php?article23114
http://www.europasur.es/article/ocio/899795/los/premios/andalucia/la/critica/se/entregaran/algeciras.html
http://metodosdeaproximacionalaliteratura.blogspot.com/
http://www.centrodellibrodearagon.es/asp/noticias.asp?cod=2587&fecha=
http://www.darrax.es/typo/index.php?id=851&tx_ttnews[tt_news]=2752&tx_ttnews[backPid]=848&cHash=61e2a3be45
http://www.senderosiberos.es/Noticias/Febrero-11/08-02-11-Mariano-roldan-juana-castro-optan-premio-andalucia-critica-en-poesia.html
http://moraleslomas.blogspot.com/2011/01/convocatoria-del-premio-andalucia-de-la.html
http://noticias24h.eu/portadaespana/generalespana/item/pagus_741125.html
http://www.paginanoticias.es/noticias/Espana/20110207/4709208/Felipe-Alcaraz-Juan-Eslava-Gal%C3%A1n-entre-los.htm
http://www.europapress.es/andalucia/cultura-00621/noticia-felipe-alcaraz-juan-eslava-galan-nominados-xvii-premio-andalucia-critica-2011-20110207182805.html
http://www.gentedigital.es/sevilla/noticia/483366/felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galan-entre-los-nominados-al-xvii-premio-andalucia-de-la-critica-2011/
http://www.pce.es/federaciones/pl.php?id=4428
http://www.pactoandaluzporellibro.com/portal3/index.php?option=com_content&view=article&id=440:convocado-el-xvii-premio-landaluciar-de-la-critica-2011&catid=51&Itemid=19
http://www.papel-literario.com/
http://www.deconcursos.com/web/hemeroteca2.php?cate=4&id=20702
http://www.darrax.es/typo1/index.php?id=1038&tx_ttnews[tt_news]=4486&tx_ttnews[backPid]=1101&cHash=2abc5f69ae
http://www.darrax.es/typo1/index.php?id=1038&tx_ttnews[tt_news]=4428&tx_ttnews[backPid]=1101&cHash=6d8662ecb9
http://tomares.portaldetuciudad.com/es-es/noticias/felipe-alcaraz-y-juan-eslava-galan-entre-los-nominados-al-xvii-premio-andalucia-de-la-critica-2011-tomares-006_2_4_180611_111.html





La creación literaria y el escritor

La creación literaria y el escritor
El creador de libros, pintura de José Boyano