domingo, 28 de febrero de 2021

Tres poetas actuales: Medina Poveda, Pérez Montalbán y Chantal Maillard. Reseñas de F. Morales Lomas

 

 

DIEGO MEDINA POVEDA

 

https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/verdad-metafora_1408828.html

 

 Todo cuanto Es Verdad: 673 (Poesía. Adonáis): Amazon.es: Medina Poveda,  Diego: Libros

LA VERDAD COMO METÁFORA VIVA

SOBRE TODO CUANTO ES VERDAD DE DIEGO MEDINA POVEDA, ACCÉSIT DEL ADONÁIS

 

F. MORALES LOMAS

 

Desde una época donde la solidez establecía un marco vital definitivo a otra líquida en la que no existe resistencia a los cambios y estos son conducidos bajo una diáspora casi continuada, la sociedad actual asume una continuidad en la que esta imperfección de lo líquido transfiere toda suerte de incertidumbres y acaso de configuraciones diversas sobre la verdad y la mentira.

Sobre esta verdad, como símbolo de un patrimonio vital, que ya se inicia en el frontispicio del texto con la cita de Séneca, quiere hablar Medina Poveda. De hecho tampoco son baladíes algunas otras citas como la de Bauman, cuando dice en su poema «Amor líquido»: “El amor es un préstamo hipotecario a cuenta de un futuro incierto e inescrutable”. Si la incertidumbre era ya una palabra asentada, los tiempos de tragedia colectiva la hacen todavía más visibles. En este poema se hace definitiva nuestra liquidez, nuestra inminencia y nuestro reparo,  y esa devolución a la vida en medio de la liquidez, buscando la solidez tan etérea del acto amatorio. Sobre esta geografía humana se proyecta la razón de ser de un poemario que aborda esa verdad personal y sus pertenencias, desde los espacios cotidianos y nuestras actividades diarias hacia el ciclo de la vida, el cambio de un piso, una colada, y la mudanza… como constante metáfora de una época. El culto al cuerpo puede ser ese símbolo de los tiempos donde lo fragmentario crea su propia finitud, esa angustia de ser ante las derivas inesperadas: “aquel soy yo:/ el hombre reducido a un contorno de nadie o de cualquiera,/ que sostiene un tornillo para montar su mundo,/ aunque parezca/ que solo está montando un taburete”. Medina Poveda desconfía profundamente de una existencia que considera absurda y sustentada sobre principios que solo la hacen más versátil e inestable. De ahí la necesidad de desmontar este mundo y su título obedece a la condición última de esa verdad.

La existencia nunca corresponderá a lo vivido y de lo endeble surte el miedo sus raíces e incluso en el amor, tan huidizo y frágil, en esas plagas que va acumulando el tiempo que amaina siempre en lo más endeble. Y esa debilidad está presente en el hombre contemporáneo, en sus estremecimientos, en sus viajes: “Me iba dando/ las píldoras de angustia necesaria/ para enfrentar la vida./Yo ni siquiera había salido de mi barrio,/ ni conocía vicios,/ ni cárceles de amor, ni otros rincones,/ pero ya me angustiaba ese poema/ con aroma de fatum proceloso”. En el fondo, como Kavafis, siempre está presente esa gran metáfora del homo viator ante un mundo ancho y ajeno sobre el que somos piezas convertibles y frágiles: “«La ciudad» siempre me acompaña,/ perdí ya la esperanza de hallar otras mejores/después de haber vivido en tres países/ y mirarme al espejo avec ma gueule de métèque,/ títere tartamudo de otra lengua”.

En este encuentro con el mundo y consigo mismo todo es susceptible de saltar por los aires en la humanidad del abandono en la que se encuentra el yo poético, necesitado de una solidez antigua que no encuentra y acaso falto de una verdad que le ofrezca sentido al todo. Pero si ese yo doliente se halla como un reclamo, no es menor el compromiso con el otro. Con esos migrantes que asumen el desconcierto de lo creado ante una búsqueda de ciudadanía que nunca llega ante el juego de abandonos mutuos, lo que conduce a la alteridad que nace de la conciencia ante un mundo completamente dominado por la sinrazón: “De adquirir vengo un trozo de conciencia.// Ahora más que nunca soy creyente,/ gracias al mundo estoy desengañado”. Todo puede ser oscuro, todo puede ser líquido, pero nunca la condición del ser que piensa y necesita cambios y transformaciones, en una lírica que nace para la reflexión y la alegoría del compromiso, mientras el tiempo va a nuestro encuentro como una pieza más que nos va conmoviendo y transformando: “Yo he visto aquel reflejo en muchos rostros/ que encuentran sus esbozos en los charcos/ mugrientos de la acera,/ y ven las cicatrices invisibles,/ los trazos que dibuja a hurtadillas el tiempo”. Una poesía que siempre nace de la herida, que va creciendo a medida que su verdad se hace poderosa y ve que su libro va nadando hacia sí mismo en una liquidez continuada: “que en su líquido turbio y tortuoso/ alguna vez nadó un poeta/ que ya es libro, un cadáver/ que ahora es agua, y llueve/ humanamente”.

En definitiva, la imagen de un ser dolorido en su humanidad que penetra en la transitividad de lo creado, en su tiempo vivido, en las marcas del recuerdo, esa memoria que va alimentándonos con el tránsito vital y sus tiempos como arquitecturas definitivas, inflamadas y humanas: “Contempla desde el fondo de tu estancia,/ llena de muerte y nacimiento,/ el absurdo paisaje de la vida,/ y nunca olvides/ dejar siempre una puerta abierta”.

 

Diego Medina Poveda, Todo cuanto es verdad, Ediciones Rialp, Col. Adonáis, Madrid, 2020.


ISABEL PÉREZ MONTALBÁN

 https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/vikingos-cordoba_1410992.html

Isabel Pérez Montalbán. -

 

LOS VIKINGOS DE CÓRDOBA

Sobre Vikinga de Isabel Pérez Montalbán, XLI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla

 

F. MORALES LOMAS

 

Pocas mujeres abordan la poesía en la actualidad desde la construcción de un discurso social y crítico. Sí hay muchas que marcan claramente en sus poéticas un proceso de subversión de la verbalización y categorización tradicional, desde una perspectiva feminista, la insubordinación de la mujer-objeto, el erotismo como instrumento autosuficiente y el falocentrismo…, creando un orden estético personal e inalienable. También Pérez Montalbán se encuentra en esa línea, pero su poesía, que ha sido “categorizada” dentro de la poética de la conciencia, tiene su propia dinámica socializadora al margen. En su obra Vikinga está muy presente desde el mismo título, Vikinga, que alude a la zona pobre, obrera y marginal de Córdoba, Los vikingos, donde la autora nació, y añadirá: “Significan un intento de creación de textos literarios en relación con referencias socio-culturales e históricas de toda índole que alentaron la creación (…) Supone una idea motriz para escribir con conciencia sin desdeñar ningún tema ni disciplina”. Parece, por tanto, que acepta esta categorización de poesía de la conciencia para definir su construcción lírica, en la que el discurso personal está entreverado de alteridad, otredad y compromiso literario que fundamenta un discurso ético, si bien claramente instrumental de la poesía, que tendría concomitancias con la poética social de los años 50 y autores como Gabriel Celaya.

Su lírica es profundamente conmovedora y desgarradora, y está hondamente contextualizada y revelada a través de los comentarios que se hallan al final del libro, donde ofrece las claves de algunos poemas y términos que quizá para el lector serían confusos. Ella aspira a la claridad y a que su palabra no se oculte en simbologías que puedan impedir una respuesta categórica y crítica ante el abandono de unos seres humanos que deben soportar circunstancias terribles a lo largo de sus vidas.  Pero lo simbólico conforma el poemario con especial atención a la numerología, en torno al tres y sus múltiplos, pues hay tres apartados con nueve poemas cada uno de ellos: «El alma de la vida», «Bellum in ómnibus. Intertexto» y «Plano contraplano».

«El alma de la vida» toma de la arquitectura como nombre ese “elemento central de una viga que une las alas perpendiculares y resiste los esfuerzos (…) para una serie de poemas de carácter autobiográfico, que pretenden mostrar la resistencia humana frente a la adversidad”. Una lírica que nace desde la infancia, inmersa en la violencia doméstica, la aridez, el desasosiego y un mundo infantil agrio a través de los ojos de una niña que “clamaba libros”, pero encontraba “estercolero,/ reserva natural de esos parientes jíbaros/ que reducen la infancia a corazón bonsái”. El desvelamiento biográfico está presente a través de la proyección de imágenes poéticas residenciadas en cierto hiperbolismo que atiende a sensaciones extremas, siendo el poema una terapia personal tanto como socializadora: “¡Qué parecido a un siervo de gleba!” No olvida Pérez Montalbán a los otros (“Yo y yo, pero también los otros”) en una lírica que va más allá de ese yo poético al que tantas veces recurren los poetas con afán universalizador (desde el yo a los otros). Aquí los otros sí forman parte del sujeto, se han solidificado con él. Ahí radica la diferencia y devolver a la poesía la “epimeleia heautou” en terminología de Foucault. Y su palabra se hace clara, contundente y definitiva: “Allí mi casa primera con su escombro/ de familia y puchero andaluz,/ de habicholillas tiernas y palizas”. Todo conduce a una revelación de demonios familiares y a la conformación de un yo en un ámbito donde la desolación y la construcción de un sujeto femenino arraigado en el simulacro de vivir, la ira, el hambre y la dictadura están presentes.

«Bellum in ómnibus. Intertexto» acoge poemas socializadores centrados en el mundo con referencias intertextuales precisas, donde los perseguidos de toda laya están presentes, pero también la reivindicación de un humanismo militante: “Pero si esto es un hombre, somos nadie”. Es una lírica escrita desde un corazón desgarrado que muestra esa faz del mundo creada desde el “negocio”, sin importar que bajo este se halle el sufrimiento de la gente, y va deconstruyendo una falsa felicidad creada sobre el consumo y para ello opta, a veces, por la ironía como recurso más veraz y se muestra feraz en el discurso del compromiso y la necesidad de la lucha para cambiar el «statu quo».

«Plano contraplano» obedece al discurso amoroso entreverado de intertextos de películas y escritos diversos que muestran una profunda ironía ante la categorización del erotismo y la imposibilidad del discurso amatorio, como “El amor, ese gran tema”, y el desaliento ante el descubrimiento de que no había existido esa creación ingenua. Hay un temblor que crece en esa memoria de amor, en la bruma que llega desde un latido profundo y la sensación de fracaso: “Mi amor en crisis, cárcel sin geranios”.

En definitiva, una lírica personal, comprometida, vitalista, honda y desgarradora.

 


 

CHANTAL MAILLARD

https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/mitos-siempre-vivos_1413443.html

 

 

 

LOS MITOS SIEMPRE VIVOS

 

Una reflexión sobre el arte de vivir

 

 

F. MORALES LOMAS

 

Medea siempre encarnó el paradigma de las contingencias y los límites del ser humano, a través de esa figura, mitad madre-mitad maga, que asume acaso el infanticidio, no ya solo como venganza ante el agresor (Jasón, su esposo) sino, en las versiones más antiguas, como forma de inmortalizarlos, al haber sido enterrados sus hijos en el santuario de Hera. Pero Medea también nos representa a todos, que olvidamos el arte de la ramificación de nuestros actos y las pautas que encierra el vivir. Con esta obra Chantal Maillard ha creado un libro de un pesimismo consciente, de un nihilismo activo en torno al dolor y la insatisfacción ante el recorrido humano, encarnado en una viva mujer que sufre la existencia y trata de encontrar rumbos, salidas a ella. En Medea es continuadora de libros anteriores como Hilos y Cual (de hecho, este referente conceptual está presente de nuevo) donde percibíamos, a través de los hilos, una traslación de un lugar a otro de nuestro consciente o de nuestro inconsciente, de nuestro miedo o de nuestra inhibición, de nuestra angustia o de nuestras ansias por transformar una euritmia no aceptada.

Organiza la materia lírica en tres libros con un preámbulo inicial donde nos habla de la patria de Medea, una historia que sitúa simbólicamente en el Mar de Alborán, su sufrimiento, su muerte.  En un círculo se abre y cierra la obra con la descripción en cursiva en torno a la situación de Medea sentada en la barca, de espaldas al horizonte, anciana, soportando el pasado y los muertos (“Así los muertos. Ojos vaciados. ¿De qué? De voluntad”); y la misma imagen al final, sabiendo que no hay velas (“¿Las velas? No las hay. Dejó de haberlas hace tiempo. Amanece”) como pérdida absoluta de toda esperanza ¿o no? La obra opera a través de fragmentos porque la existencia siempre es fragmentaria e incluso llegando al final lo sigue siendo y nos avisa de que el razonamiento en torno a ese fluir de la conciencia en torno a la existencia será permanente, no una detención, sino una respiración que fluye y se corta a cada paso, porque estamos hablando de la relación del ser en el dasein y su sentido más profundamente heideggeriano. El renacido de los poemas iniciales es alguien que vuelve como un fantasma, “como hilo de saliva”. En su alegorización es un renacido que vuelve entre los vivos, que quiere distinguir “las cosas por su luz”. Que se observa y penetra en sus errores vitales. Que busca otro mundo, un modelo de vida diferente, al tiempo que una reflexión sobre sí mismo en ese mundo creado, sabiendo que “todo lo vivido fue/ una estrategia dilatada” que acaso conduzca a la nada: “Todo círculo es vicioso”.  Y en esa singladura, que siempre es personal, “el yo inventa sus fantasmas”, a través de la tela de araña que simbólicamente va girando siempre, trata de agarrarse a nuevos impulsos que lo proyecten vitalmente. Y surge el amor, ese profundo amor de Medea hacia Jasón, pero desde el inicio es advertida: ”-No hay mayor pena que el amor”. En el fragmento 6, un gran poema, se encierra ese mundo, la representación de la palabra, su valor como metáfora que trasciende lo representado y se le advierte de que redimirse es vano afán. Germina entonces el hilo paradigmático: “Más corto es el camino de la araña/ que aquel de los océanos./ Más eficaz saber cortar el hilo”. Se sabe presa de la inmovilidad de un círculo que avanza como en una laguna. Y cómo sus hilos comienzan a anudarse y a crecer en esa tela de araña, que al fin y al cabo es el círculo tautológico de la existencia. Le advierte que es necesario cortar el hilo y la dinámica de deseos/angustias, expectativas/decepción, mente/cuerpo. Un conjunto de antítesis que se resuelven en la paradoja del vivir siendo los hijos la versión simbólica de, acaso, una salida: “Maté a mis hijos, sí. O esa fue/ la historia que os contaron”. Pero, como decíamos antes, como una restitución hacia la luz porque, cuando nacen, en realidad los hacemos “compartir la violencia/ y el miedo al saber”.  ¿Qué hacer? “¿Qué es lo que exhorta a seguir/ contando y dando cuenta?”. Son preguntas que trata de responder a lo largo del libro. Y se replantea toda la existencia, el concepto de falsos saberes, la sabiduría y sus axiomas, pero también su acusación al género humano y la alegorización en torno a la existencia, con palabras duras, enfáticas… muy propias de una tragedia de Eurípides.  El dolor de la madre ante este terrible sudario y el concepto de caída, “oficio/ de tinieblas”.  Cada idea es una honda en esa tela de araña que va construyendo su red en un mundo absurdo, “escenario de un furor/ sin tregua y sin comienzo”. Su tono siempre es admonitorio: amonesta, aconseja, exhorta… trata de que el lenguaje, con su impotencia para expresar, no rompa la cadena de pensamiento siempre anclado en la herida del vivir, el miedo, el dolor y sus eternos correlatos: “En este mundo ¿quiénes somos/ las víctimas y quiénes los culpables?”. Es una tela de araña infernal que no se rompe nunca y genera la náusea, porque no hay verdades que sostener, ni principios que fundamenten la derrota: “No hay nada que esperar/ nada que descubrir (…)// Desengáñate:/ sólo existe el hambre/ la herida del nacimiento/ su grito”.

Munch está aquí en un poemario desolador que como una gran tragedia trata de definir un mundo tenebroso e inútil pero lúcido.

 

 

CHANTAL MAILLAR, MEDEA, EDITORIAL TUSQUETS, 2020.

 

 

 

martes, 19 de enero de 2021

FINALISTAS DEL XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2021

 

POESÍA

 

1.     Anacronía de Gerardo Rodríguez Salas, Valparaíso Ediciones.

2.     Apostasía de Antonio Díaz Mola, Ed. Pre-Textos.

3.     Arborescente de Nieves Chillón, Editorial Pre-Textos

4.     La nave roja de Trinidad Gan, Juancaballos de Poesía.

5.     La trama de los días de Rafael Ávila, Editorial Alfar.

6.     Las escalas del tiempo de Antonio Rodríguez Jiménez, Ed. Dauro.

7.     Medea de Chantal Maillard, Ed. Tusquets.

8.     Mi hogar es una caja de mudanzas de Cristina Angélica, Valparaíso Ediciones.

9.     Recado original de María Sanz, Editorial Lastura.

10. Todo cuanto es verdad de Diego Medina Poveda, Ediciones Rialp.

11. Vikinga de Isabel Pérez Montalbán, Ed. Visor.

 

 

NOVELA

 

1.     Alma de cántaro de Francisco David Ruiz, Editorial Planeta.

2.     Atocha 55 de Joaquín Pérez Azaústre, Ed. Almuzara.

3.     Diario del asco de Isabel Bono, Ed. Tusquets.

4.     Tiempo de eclipse de Fernando Martínez López, Ed. Baile del Sol.

5.     Un amor de Sara Mesa, Editorial Anagrama.

 

RELATOS

 

1.     De repente, siempre es tarde, Inés Montes. Endymion.

2.     Dientes de perro de Manuel Moya, Ed. Baile del Sol

3.     Exorcismos de Juan Francisco Ferré, Ed. Maclein y Parker.

4.     Juan y los murmullos de Cristina Rentería, Editorial Azimut.

5.     Las puertas del cielo de José Antonio Sáez, Ediciones Dauro.

6.     Tiza roja de Isaac Rosa, Ed. Seix Barral.

 

 

 

Los ganadores, que recibirán una escultura de la artista cordobesa Marta Campos, se conocerán durante el mes de marzo, cuando un jurado compuesto por veinte miembros entre profesores, críticos literarios y periodistas elija la obra andaluza más relevante de cada género publicada a lo largo de 2020 en un acto que tendrá lugar en el Centro Andaluz de las Letras (Málaga).

La entrega se producirá a finales de mayo en un acto que cuenta con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Centro Andaluz de las Letras

martes, 5 de enero de 2021

DRAMATURGOS ESPAÑOLES ENTRE DOS MILENIOS, NUEVO LIBRO DE F. MORALES LOMAS

 

 


 https://anthropos-editorial.com/DETALLE/DRAMATURGOS-ESPANOLES-ENTRE-DOS-MILENIOS-ATTL-057

https://issuu.com/anthropos-editorial/docs/dramaturgos_issuu

 

LA EDITORIAL ANTHROPOS PUBLICA “DRAMATURGOS ESPAÑOLES ENTRE DOS MILENIOS” DE FRANCISCO MORALES LOMAS.

 

En esta obra se estudian las grandes claves del teatro español entre dos milenios en Lorca, Sanchis Sinisterra, López Mozo, Alonso de Santos, Martínez Ballesteros… a los que se incorporan Alfonso Zurro, Moreno Arenas... y el canibalismo teatral. Se aborda el teatro breve y surrealista de Lorca, origen de sus grandes obras dramáticas, el papel del receptor teatral, la poética de la fragmentación o la función de los paratexto en Sanchis Sinisterra,  la función de los recursos humorísticos en autores como Alonso de Santos y Martínez Ballesteros, la hermenéutica de la cotidianidad y la humildad de Alfonso Zurro, la dramaturgia comprometida de López Mozo, el teatro antropofágico de Moreno Arenas, y el “teatro caníbal”, un nueva forma de entender el absurdo en el XXI.

 


 

 

INTRODUCCIÓN

 

Tras nombres tan significativos como Buero Vallejo, Sastre, Arrabal, Martín Recuerda, Olmo o Gala hubo a partir de los 60 un teatro renovador que adquirió el marchado de “Nuevo Teatro Español” y en el que se incluían nombres como Ruibal, Luis Riaza, Romero Esteo, Nieva, Martínez Mediero, Miralles, López Mozo, Martínez Ballesteros, Sanchis Sinisterra, Alonso de Santos o García Pintado… Era un teatro que había entrado de lleno en la alegorización o la simbología con deformaciones caricaturescas y un especial uso tanto de los recursos verbales como no verbales… así como un evidente análisis de la sociedad española con la que eran muy críticos, diezmada por la dictadura.

La muerte de Franco, sin embargo, no supuso en el teatro un cambio espectacular. Y, aunque es cierto que la censura dejó de brillar con la fuerza de antaño, se debe señalar la conversión de los teatros independientes en teatros estables y la creación en 1978 del Centro Dramático Nacional.

El Teatro Independiente tuvo también mucho que decir durante estos años, sobre todo para consolidar nuevas perspectivas teatrales y dar cabida a los nuevos dramaturgos que veían cómo iban pintando canas y sus obras no se representaban.

Fernández Insuela (1975: 312 y ss.)[1] especifica una serie de características propias de este importante teatro en el periodo de Transición y más tarde durante la década de los ochenta que podemos resumir en:

1)   Superación del concepto de teatro limitado solo al texto literario, a la literatura dramática.

2)   EI público. Frente al teatro comercial dirigido fundamentalmente a un público burgués, capaz de soportar los elevados precios de las entradas y la repetición de fórmulas dramáticas anquilosadas, el Teatro Independiente busca llegar a todos los públicos.

3)   Formación y modelos. Los grupos de Teatro Independiente procuran organizar cursillos de perfeccionamiento, con el fin de que sus integrantes conozcan las nuevas técnicas artísticas y las corrientes teatrales más modernas.

 

Otra realidad bastante importante es que, en una investigación dirigida por Juan Antonio Hormigón bajo el título Autoras en la historia del teatro española (1975-2000), indicaba en el volumen III un abigarrado grupo bastante dispar de mujeres que venían haciendo teatro y no tenían ninguna visibilidad.

Lo cierto es que durante las últimas décadas del siglo XX se produce una  gran afluencia de dramaturgos y dramaturgas. Algunos ya procedían de la época anterior y otros nacen al teatro ya en esta nueva década con un pensamiento diferenciado, ya que la dictadura, que había sido un tema recurrente como espacio dramático, va cediendo el paso, forzosamente, hacia otro tipo de experimentos y vanguardias; si bien, los temas en torno al ser humano serán permanentes: la soledad, la libertad, la identidad, la convivencia, los problemas sociales…

Todos ellos y muchos más serán un caldo de cultivo habitual sin que exista como en los años 60 un “nuevo teatro español”, un teatro independiente que inicie una andadura diferenciada y novedosa, y sí se produce cierto alejamiento del realismo, el simbolismo y la vanguardia en general, como constataba Oliva (1989).

Es verdad que en muchos casos las obras realistas, naturalistas o costumbristas vendrán con cierta renovación, al igual que el esperpento, la farsa, el sainete y el teatro poético o fantástico:

Se hablaba por entonces de tres grupos que ocupan la escena:

1)            Los que conquistaron el teatro antes de llegar la transición: Buero Vallejo, Gala, Sastre, Ana Diosdado, Juan José Alonso Millán…

2)            Autores que se dieron a conocer en este periodo, aunque habían escrito durante la dictadura: Nieva, Sanchis Sinisterra, Paco Melgares, Teófilo Calle, J. L. Alonso de Santos, Ignacio Amestoy, Rodolfo Sirera, Fermín Cabal, Domingo Miras, Alfonso Vallejo, Benet i Jornet…

3)            Autores que no escribieron bajo la censura (los verdaderos autores de los ochenta): Eduardo Ladrón de Guevara, Concha Romero, Maribel Lázaro, Manuel Gómez García, Guillem Jordi Graells, Miguel Alarcón, José Luis Alegre Cudós, Teodoro García, Miguel Murillo, Pilar Pombo, José Luis Carrillo, Antón Reixa, Ernesto Caballero, Paloma Pedrero, Ignacio del Moral, María Manuela Reina, Nancho Novo, Marisa Ares, Antonio Onetti, Leopoldo Alas, Adolfo Camilo Díaz, Segi Belbel, Maxi Rodríguez, Ignacio García Mey, Moreno Arenas…

López Mozo (2007) afirmaba que a finales de los 80 y durante la década de los 90 los productores establecidos y los programadores sentían recelos por la dramaturgia nacional contemporánea y los dramaturgos españoles comenzaron a desaparecer de los escenarios. Esto traerá como consecuencia que autores tan prestigiosos como Francisco Nieva cree una modesta compañía para dar a conocer su obra, pero también lo haría Ernesto Caballero en 1983. Y otros como Paloma Pedrero y Alonso de Santos crearon respectivamente Elmuro Producciones Teatrales y la productora Pentación, que se ocupó de dar a conocer todas sus obras a partir de 1989.

Otro de los elementos también relevantes de este periodo del siglo XXI es la importancia que adquiere el teatro breve, el microteatro... Se han señaladao más del mil trescientas obras en el periodo que va de 2000 a 2010 (y seguro que se deja muchas en el tintero) pertenecientes a seiscientos autores y la mayoría han incursionado en el género. Algunas han sido iniciativas recogidas en obras colectivas como Teatro contra la guerra (2003) a criterio de la Asociación de Autores de Teatro u Once voces contra la barbarie del 11-M. Algunas han sido promovidas por talleres y Escuelas de Arte Dramático, como por ejemplo, Matrimonios (2006) que surgió del Laboratorio de Escritura Dramática que Guillermo Heras realizó en Alicante; o el Teatro breve andaluz (2006) de Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, o 60 obras en 1 minuto de 60 autores dramáticos andaluces.

En definitiva, existe un panorama rico del teatro español entre los dos milenios del que los autores que estudiamos son tan solo una muestra. Con todos ellos el autor de estas páginas ha coincidido en algún momento de nuestras vidas. 

 

 

 
 

 

 

Con Sanchis Sinisterra queremos adentrarnos en algunas de sus obras y titulamos su teatro como dramaturgia “otra” por la constante apuesta de renovación en un autor que se aúnan su labor como dramaturgo y como profesor de arte dramático que reflexiona permanentemente sobre la práctica teatral y tiene en su teatro un ideario preciso en torno al papel del receptor teatral, la poética de la fragmentación o la función de los paratextos, los intertextos o el personaje y la acción dramática en la obra teatral.

De Alfonso Zurro abordamos su dinámica teatral general, haciendo un análisis somero de obras a lo largo de las últimas décadas pero también de la función de sus personajes o de sus temáticas, teniendo en cuenta que existe una hermenéutica de la cotidianidad y la humildad que procede desde el teatro popular de finales de la Edad Media y el XVI, aquella antigua farsa, que él trata de renovar y ahondar.

Un autor que comenzó a lo largo de la década de los setenta también pero cuyo teatro comenzó a adquirir mayor relevancia en los 90 es Moreno Arenas, cuyo teatro antropofágico es heredero de una tradición enfática con autores como Martínez Ballestero o Martínez Mediero. De él profundizamos en algunas situaciones relevantes de su teatro breve en esa apuesta por las didascalias, las “pulgas” dramáticas o la llamada “indigestión teatral” que adquiere un nuevo paradigma para la escena.

La dramaturgia de Ahlán, la obra de López Mozo, suficientemente reconocida por los altos premios alcanzados y el largo recorrido en torno a ella, es objeto de un análisis pormenorizado donde se abordan escenarios, personajes, temáticas y las claves simbólicas e interpretativas de una realidad tan enormemente actual como la inmigración que procede de Marruecos.

Otro de los autores del nuevo teatro español, Martínez Ballesteros ocupa un espacio especial al examinarse los recursos humorísticos de los que está impregnado su teatro. El humor ha sido para muchos de estos autores (Sanchis Sinisterra, Moreno Arenas, Alonso de Santos, Martínez Ballesteros…) un elemento de gran trascendencia que sirve de catalizador de sus respectivas obras tanto como elemento axial donde los haya, de ahí la necesidad de sumergirnos en estos recursos para ver cómo pueden generar una obra de teatro sugestiva pero al mismo tiempo de profundidad ética.

Una idea que nos conecta también de consuno con un nuevo apartado en donde se aborda el teatro de uno de nuestros autores más relevantes y acaso más populares de las últimas décadas, Alonso de Santos, con obras emblemáticas como Bajarse al moro y La estanquera de Vallecas, cuyas claves son analizadas en esta obra.

De novedad podríamos considerar el análisis de la obra breve de García Lorca, cuya importancia no ha sido suficientemente puesta de manifiesto. En una época en que el surrealismo estaba en plena ebullición y en el autor granadino se estaba gestando lo que sería su gran teatro posterior. Estos comienzos son relevantes y la importancia de obras como El paseo de Buster Keaton y La doncella, el marinero y el estudiante lo acreditan.

Y, por último, como adenda a este trabajo, se analiza un fenómeno significativo en los últimos veinte años, la aparición del “Teatro Caníbal”, del miembro de la Academia de Artes Escénicas, Morales Lomas, cuyo análisis es llevado a cabo por cuatro profesores de universidades españolas, tres de ellos además dramaturgos, que tratan de dar las claves interpretativas del mismo y la alegoría en torno a los sistemas de poder que nos gobiernan, en un sentido acaso foucaultiano, y pueden ocultarse acaso bajo el adjetivo “caníbal”: Adelardo Méndez Moya, María Jesús Orozco, Miguel Ángel Jiménez Aguilar y Antonio César Morón.

 

 

 

Biobibliografía F. Morales Lomas

 

Escritor con una larga trayectoria y una centena de obras en poesía, narrativa, teatro y ensayo. Catedrático de Lengua y Literatura Españolas. Doctor en Filología Hispánica. Licenciado en Filología Hispánica y Derecho. Profesor Titular de Universidad. Académico en varias academias. Presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios (AAEC) desde 2006 y de la Asociación Internacional Humanismo Solidario desde 2013, vicepresidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) en su sección de Andalucía. Ha dirigido congresos y cursos de verano. Algunas de sus últimas obras: Poética machadiana en tiempos convulsos (2017), El hilo de Ariadna. Literatura y crítica contemporáneas (2018), Modelos infames, magia y adoctrinamiento (2019), Caníbal Teatro, Volumen V (2019), Las edades del viento (2020), El espejo vacío (2019), Esencia y retórica del poder en la dramaturgia de Carmen Resino y José Moreno Arenas (Ed.), (2020), Dramaturgos españoles entre dos milenios (2020)…

 

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[1] FERNÁNDEZ INSUELA, A. (1975). «Notas sobre el teatro independiente español». AO, XXV, 303-322 .

 

sábado, 12 de diciembre de 2020

ESTANTERÍAS VACÍAS DE RICARDO BELLVESER POR F. MORALES LOMAS

 Se acaba de publicar en Cuadernos del Sur de Diario Córdoba mi trabajo Vida y naturaleza sobre la obra de Ricardo Bellveser publicada en Olé Libros (Valencia).




 
 
 
 
 
 
 
 
 

VIDA Y LITERATURA

 

ESTANTERÍAS VACÍAS DE RICARDO BELLVESER

 

F. MORALES LOMAS

 

Siempre tuve la certeza de que la vida no significa nada sin los libros: “Vivir y leer, una misma cosa, leer es vivir”. Es un binomio que nos acompaña durante nuestra existencia y están tan imbricados que no podemos hablar de uno u otro indistintamente. El escritor valenciano Ricardo Bellveser es uno de los imprescindibles escritores contemporáneos que patenta su creación en este binomio que, en realidad, es la misma cosa: “La razón de mi existencia;/ sin ellos, ¿qué hago en este mundo?,/ más allá de observar la vista y esperar la muerte/ que me aguarda disfrazada con una piedad/ impropia de su tarea y condición”.

Cuando una estantería se queda vacía, la existencia ya es anónima. De ahí que este profundo y sentido homenaje a los libros es en realidad una oda ardorosa a la existencia. Porque leer es vivir, soñar, pensar, sentir y padecer. Un aturdimiento, una atracción, acaso un vencimiento. Algo extraño y sin sentido para el que no ha tenido la ocasión de abrigar el alma de un libro. Ricardo se despide de “8.000 teselas” por amor a la palabra, esa palabra que tiembla y se oscurece en la nada. Un poemario cargado de franqueza, de reconocimientos hacia la palabra como justificación de nuestra existencia, como bálsamo que nos permite subsanar este universo en la tierra. Una inferencia que nace de una comunicación médica sobre su estado de salud lo adentra por la axiología de la eternidad, del ser y de su equipaje terrenal. Una eternidad en la conciencia, una eternidad que justifica toda una forma de ser.

De ahí que exista mucho en esta obra de “empinado barranco de la melancolía”, de convulsión, de singladura, acaso de ceremonia de despedida, aunque la despedida solo podría ser real desde el vencimiento, y en el libro se exaltan las ganas de vivir, de ser, de estar en el permanente dasein heideggeriano: “Hace poco los médicos/ me dijeron que tengo los/ días contados, y quién no./ Pero desde entonces me despido de todo”.

A medida que avanza el libro, vamos adentrándonos en el ser más personal, en los “asuntos fronterizos” que nos advierten del recorrido vital, de la senectud, de la “frugal levedad del tiempo”, de su inexistencia, de su añoranza… y con la templanza del sabio recorre su vida y sus conclusiones y alegatos. Es la enfermedad con su cadencia silenciosa y la contemplación desde fuera del ser que transmite una subterránea desolación contenida en ese encuentro con la soledad, es decir, con los estantes vacíos. Pocos libros existen tan profundos, demoledores, estimulantes y vitales en la poesía contemporánea, pocos libros que hagan sentir con tanta desolación la profundidad de la existencia, sus límites, sus desvaríos.

El poeta se siente en la necesidad de estar ahí, con el verbo en libertad ante el vacío del ser, en su compañía, contemplando ese reloj que está junto a la librería “como una prolongación de los libros”, siendo libros en el tiempo, muy pendiente de que no se detenga. El desaliento va ocupando su espacio, y “aquellos valores en los que tanto creí/ se han convertido en humo, en polvo”; hay desasosiego, desesperanza que conduce al desaliento sobre todo lo que le rodea, quizá por haber esperado demasiado de la vida. Y ante este estado de postración, se pregunta si todavía existen los pájaros: “¿Dónde están los pájaros cuando ofician/ la inquietante ceremonia de su muerte y se callan…?”. Sin embargo, la vida sigue ahí y “vivir es la única razón de esta aventura”. Como el sabio que se retira, Ricardo Bellveser hace germinar la palabra, remonta el vuelo del mundo, se hace semilla y crece en el poema como “un parto hacia la luz”, acreciendo en su interior, siendo conscientes de que solo la palabra nos salvará,  ese mundo en los demás, ese lector desconocido que un día sienta la turbación que nosotros sentimos porque “la muerte no lo es todo”. Más allá está el límite de los estremecimientos, del gozo de sentir, del gozo de amar, de saber que hay siempre alguien ahí que estará esperando el vivir en los demás, el seguir vivos con la palabra que otros nos dieron como un consuelo, como una salvación, como una dádiva, como un canto a la emoción y a la dicha.

Ricardo Bellveser, Estanterías vacías, Valencia, Olé Libros, 2020.


 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

TRADUCCIÓN AL GRIEGO DE POEMAS DE F. MORALES LOMAS POR STELIOS KARAYANIS

 

 

                                                                F. MORALES LOMAS

 

 ΠΡΟΣΦΑΤΗ ΙΣΠΑΝΙΚΗ ΠΟΙΗΣΗ
(POESÍA ESPAÑOLA RECIENTE)
Ποίηση της γενιάς του 80
(Poesía de la generación del 80)

 

 Francisco Morales Lomas(Jaén,1957) es poeta,escritor.Ha publicado un centenar obras de
diferentes géneros.Académico de la Academia de Buenas Letras de Granada, de la Academia
de las Artes Escénicas de España y de la Real Academia de Córdoba. Catedrático de Lengua
Castellana y Literatura. Doctor en Filología Hispánica. Licenciado en Derecho y licenciado
en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Profesor Titular de la Universidad de
Málaga. Desde 2006 es presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos
Literarios (AAEC) y presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario (AIHS).
Premio Joaquín Guichot de la Consejería de Educación y Ciencia, Premio de Periodismo del
Ministerio de Economía, Premio Doña Mencía de Salcedo de teatro, Primer Accésit del
Premio Internacional de teatro Moreno Arenas 2011 y Premio Internacional Moreno Arenas
2013. Miembro del grupo de investigación 159 HUM de la Junta de Andalucía,
“Recuperación del Patrimonio Literario Andaluz” y vocal de Literatura del Ateneo de Málaga
desde 2009. Tiene publicados más de sesenta títulos de obras literarias en diversos géneros
literarios.


Ο Φρανθίσκο Μοράλες Λόμας είναι ποιητής και συγγραφέας. Γεννήθηκε στη Χαέν το
1957.Έχει εκδώσει εκατοντάδες έργα διαφορετικών ειδών. Ακαδημαϊκός της Ακαδημίας
Καλών Γραμμάτων της Γρανάδα, της Ακαδημίας Ερμηνευτικών Τεχνών της Ισπανίας και της
Βασιλικής Ακαδημίας της Κόρδοβα. Από το 2006 τελεί καθήκοντα προέδρου του
Ανδαλουσιανού Συνδέσμου Συγγραφέων και Κριτικών Λογοτεχνίας (AAEC) και του
Συνδέσμου Παγκόσμιας Ένωσης Ουμανισμού (AIHS). Έχει λάβει το Βραβείο Χοακίν Γκισότ
από το Τμήμα Παιδείας και Επιστημών, το Βραβείο Δημοσιογραφίας από το Υπουργείο
Οικονομίας, το Βραβείο Θεάτρου Δόνια Μενθία ντε Σαλθέδο. Πρώτος επιλαχών του
Βραβείου Παγκοσμίου Θεάτρου Μορένο Αρένας το 2011 και του Παγκοσμίου Βραβείου

 

 LA ISLA DE LOS FEACIOS
No se puede vivir
sin una isla que provoque a la muerte.
Que en su desafío envenene a la vida
con su vellocino de oro y su leche de frutas.
Que bañe de azúcar los mitos y la lujuria
de nuestro miedo.
Ser objetos sin valor, ser objetos sin normas
porque no exista necesidad de ellas.
Ser al fin una gota
de agua en el laberinto de una patria.
En la isla de los feacios forasteros,
consagrados a la vida no velada,
y haber perdido el hábito del llanto.
Ser vagabundos de campiña adentro
y no saber del hielo de las máscaras.
Con las manos leyéndonos,
aferrados a las gratas caricias
que una y otra vez inventa cerca el mar.


ΤΟ ΝΗΣΙ ΤΩΝ ΦΑΙΑΚΩΝ
Δεν μπορεί να ζήσει κανείς
χωρίς ένα νησί που να προκαλεί το θάνατο
Που μέσα στην πρόκλησή του δηλητηριάζει τη ζωή
με το χρυσόμαλλο δέρας του και το φρουτώδες γάλα του
Που περιχύνει με ζάχαρη τους μύθους και τη λαγνεία
με τον φόβο μας.
Είναι αντικείμενα χωρίς αξία, αντικείμενα χωρίς κανόνες
γιατί κανείς δεν τους είχε ανάγκη.
Είναι τελικά μία σταγόνα
νερού μέσα στο λαβύρινθο μιας πατρίδας.
Στο νησί των άγνωστων Φαιάκων,
είναι αφιερωμένοι σε μία έκδηλη ζωή,
και έχουν χάσει τη συνήθεια του θρήνου.
Είναι περιπατητές μίας εσωτερικής εξοχής
και δεν γνωρίζουν την ψυχρότητα του προσωπείου.
Με τα χέρια τους μας μελετούν,
αιχμάλωτοι στα απλόχερα χάδια
που ξανά και ξανά επινοεί δίπλα μας η θάλασσα.


NAUSÍCAA
Ya habitas el pan caliente y como levadura
creces en mis manos hechas para izar el alba.
Acaso en el verano rubia de trigos y astros,
o en la primavera lluvia que muerde la tierra.
Entro en ti como en el deseo la noche que aúlla,
privado del ruido de las cosas, del perenne
cansancio de las olas que rumian su plegaria.
Y la cama se llena de racimos de estrellas,
se espesa de paisajes y coplas,
explota en ternura como la sangre sus últimas
posiciones, con las puertas de tu risa abiertas.
Estamos seguros de que la pasión florece
también en las palabras, como floreces, niña,
en la espuma de la vida, indemne a la muerte.
Y sin darme cuenta soy una corriente de agua
en el país de los feacios, donde la pera
envejece sobre la pera como yo ahora.
Fruto de un árbol que no morirá nunca solo,
tiro mis toscas lloviznas de antaño,
y me encaramo a la copa de tus labios púrpura,
y soy más la manzana de tu boca,
la fruta nueva que rociamos con el deseo.


ΝΑΥΣΙΚΑ
Ήδη κατοικείς μες στο ζεστό ψωμί και σαν τη μαγιά
αναπτύσσεσαι μέσα στα έμπειρα χέρια μου για να φουσκώσεις την
αυγή.
Ίσως το καλοκαίρι κατάξανθη από τα στάχια και τ’ αστέρια
ή τη βροχερή άνοιξη που καταπίνει τη γη.
Μπαίνω μέσα σου μέσα στην επιθυμία της νύχτας που αλυχτά,
κρυφός ο θόρυβος των πραγμάτων, της αειθαλούς
εξάντλησης των κυμάτων που αναμασούν τις προσευχές σου.
Και το κρεβάτι γεμίζει με αγκαλιές από άστρα,
γεμίζει με τοπία και τραγούδια,
ξεχειλίζει με στοργή σαν το αίμα των τελευταίων σου
κινήσεων, με τις πόρτες του γέλιου σου ανοιχτές.
Είμαστε σίγουροι ότι το πάθος ανθίζει
ακόμη και στις λέξεις, όπως ανθίζεις, μικρή,
στον αφρό της ζωής, μην έχοντας νιώσει το άγγιγμα του θανάτου.
Και χωρίς να το καταλάβω γίνομαι ένας χείμαρρος νερού
στην χώρα των Φαιάκων, εκεί όπου το αχλάδι
ωριμάζει στην αχλαδιά όπως εγώ τώρα.
Καρπός ενός δέντρου που δεν πεθαίνει ποτέ μόνος,
Τινάζω τις περσινές χοντρές σταγόνες από πάνω μου,
και κουρνιάζω στο ποτήρι των πορφυρών χειλιών σου,
και γίνομαι επίσης το μήλο των χειλιών σου,
το καινούριο φρούτο που ραντίζουμε με πόθο.


domingo, 29 de noviembre de 2020

DE NUEVO ANTONIO MACHADO 145 AÑOS DESPUÉS DE SU NACIMIENTO POR MORALES LOMAS

 

EDICIÓN, ESTUDIO Y SELECCIÓN DE FRANCISCO MORALES LOMAS
 
PUBLICADO POR  POÉTICAS EDICIONES.
 
DIRECCIÓN: JOSÉ SARRIA
 

Al cabo de los años existen escritores cuya obra es recuperada por las generaciones posteriores, ingresan en la historia como autores clásicos y son estudiadas sus obras como creaciones fundamentales a las que el tiempo no ha confundido o vilipendiando. En esas ocasiones, nos encontramos con escritores para la historia, intemporales, como Antonio Machado, Cervantes, Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca. Pero de todos ellos Machado ha sido el autor aceptado por todas las generaciones que le siguieron por su compromiso con la palabra y el ser humano y por ser un referente para sentir la fusión de ética y estética.

 

 

Si tuviéramos que citar a tres poetas del siglo XX que marcan a las generaciones que han ido surgiendo durante ese siglo, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Federico García Lorca tendrían un singular respeto. El primero, en el primer tercio de siglo; y el segundo, a partir de la República y durante el resto del siglo; incluso en los albores del siglo XXI, pues no en vano en estos momentos se puede considerar un guía para Humanismo Solidario, un movimiento literario y artístico que tiene en Antonio Machado a uno de sus grandes precursores; y el tercero, por su dimensión universal y su simbología.

En el caso de Antonio Machado se trataría, entiendo, de un caso único en la historia de la literatura española, el de un escritor que sucesivamente haya tenido tanta aceptación en las generaciones siguientes y objeto de continuadas lecturas.

Pero si tan importante es la duración de ese éxito, en torno al siglo, también lo son las razones literarias o extraliterarias en que se fundamenta ese beneplácito urbi et orbe.  Porque está claro que la profundidad poética de Antonio Machado es tan grande como su compromiso con la palabra y el ser humano y, en función de las épocas históricas en que ha sido reclamado, podemos encontrar un Machado u otro; y siempre un Machado diverso, plural y lleno de perspectivas y matices, cuya razón de ser tuviera tanto que ver con sus heterónimos. (...)


 
 
 
 
 
 

 
¿DÓNDE ADQUIRIR LA OBRA?
 
EN POÉTICAS EDICIONES: https://poeticasediciones.com/ 

https://www.fnac.es/a7858818/Antonio-Machado-Palabra-en-el-tiempo

https://www.laie.es/es/libro/palabra-en-el-tiempo/9788418082597/938889

 https://www.libreriainusual.com/es/libro/palabra-en-el-tiempo_3850090013

https://www.copiarteoviedo.es/es/libro/palabra-en-el-tiempo_3850090013

 https://www.machadolibros.com/libro/palabra-en-el-tiempo-antologia-poetica_589512

 https://www.pasajeslibros.com/libros/materias/espanol/literatura/poesia-teatro-y-cuentos-populares/poesia-espanola-contemporanea/0270/


La creación literaria y el escritor

La creación literaria y el escritor
El creador de libros, pintura de José Boyano