domingo, 14 de marzo de 2021

GANADORES/AS DEL XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2021

 

 

GANADORES/AS DEL XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2021 EN LA MODALIDAD DE POESÍA, NOVELA Y RELATOS

 



 

 

 

LA GRANADINA NIEVES CHILLÓN, EL MALAGUEÑO DIEGO MEDINA POVEDA, EL ALMERIENSE FERNANDO MARTÍNEZ LÓPEZ Y LA MALAGUEÑA INÉS MONTES  OBTIENEN EL XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA EN LAS MODALIDADES DE POESÍA, NARRATIVA Y RELATO, RESPECTIVAMENTE.

 

La poeta venezolana residente en Málaga Cristina Angélica ha obtenido el premio Opera Prima por Mi hogar es una caja de mudanzas.

 

En esta edición, el premio se entregará en Granada.

 

Siendo 12´30 horas del 13 de marzo de 2021 se anuncia el fallo del XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA para libros publicados por autores andaluces en 2020.

El Jurado, constituido por D. Francisco Morales Lomas, Dª. Remedios Sánchez, D. Antonio Hernández, D. José María Barrera, D. Manuel Gahete, D. José Sarria, Dª. María Rosal Nadales, Dña. Raquel Lanseros, D. José Cabrera Martos, Dª. Aloma Fernández Gomá, D. Ricardo Bellveser, D. Ángel Basanta Folgueira, D. Manuel Ángel Vázquez Medel, D.ª Elena Barroso, D. Antonio García Velasco, D. Francisco Huelva, D. José Antonio Santano y Dña. María Jesús Orozco Vera conceden el XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA en sus tres modalidades (poesía, novela y relato) a las siguientes obras:

 

XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA DE POESÍA, ex aequo a NIEVES CHILLÓN Y DIEGO MEDINA POVEDA

 

por entender,

1.- Que ARBORESCENTE, de Nieves Chillón, “explicita el silenciamiento cómplice de la Casa Europa ante el drama de los refugiados y de la casa Patriarcal ante lo femenino a partir de la ocultación de lo corpóreo estigmatizado. Arborescente propone tres rutas convergentes que elevan un canto más allá de fronteras y taxonomías en un proceso de sufrimiento, catarsis y purificación en un bosque letras y símbolos terrestres, genealógicos y marítimos. Todo ello se articula mediante una escritura blanca y libertaria frente al orden racional y hegemónico en la que el yo lírico se funde y disemina como luminaria delatora, semilla materna o poética germinal que borra las huellas y desaparece, fuga o ruta, en una cartografía de lo real inestable posmoderno frente a la raíces invertidas de un proceso interior arborescente”. 

 


 

2.- Que TODO CUANTO ES VERDAD, del malagueño Diego Medina Poveda “está dotado de una poderosa capacidad expresiva donde se funden la herencia clásica de Séneca y Hesíodo, la tradición áurea de Fray Luis y de Góngora ("oh bienaventurado albergue abierto a todas horas". Soledades), el desolado refinamiento de Cavafis ("El viaje") y el rito urente de los avatares cotidianos (la lavadora, la vigorexia, el reciclaje, los desahucios, los casamientos efímeros, la soledad, el abandono), Medina Poveda explora la naturaleza humana sin acritud pero con bisturí certero sustentado sobre un lenguaje musical y sólido, capaz de arrastrarnos a ese lugar común de la emoción que no entiende de razas ni de géneros pero tampoco elude el tono irónico impuesto por un statu quo abstruso que a veces ni deja una esperanzadora salida”.

 

Ambas obras son muestras de la poliédrica y rica poesía contemporánea.

 


Asimismo y de manera excepcional se ha decidido otorgar en esta edición el premio Opera prima a MI HOGAR ES UNA CAJA DE MUDANZAS de Cristina Angélica, atendiendo a que “estamos ante un poemario sobre el desarraigo y la búsqueda. La familia y los afectos, el peregrinaje y la vida, como un folio en blanco, trazan las líneas de fuerza de esta obra. Cristina Angélica construye un poemario en el que se reflejan las dificultades de la generación más joven y en el que alterna los poemas largos con otros muy breves, llenos de fuerza, cercanos al aforismo. Una mirada crítica a la sociedad contemporánea y a la inmigración en la que late el rastro de lecturas de muy diversas tradiciones”.

 

 


XXVII PREMIO ANDALUCIA DE LA CRITICA DE NARRATIVA a la novela Tiempo de eclipse, cuyo autor es el almeriense FERNANDO MARTÍNEZ LÓPEZ, valorando que estamos ante una novela que retrata  “lo que sucede en la Barcelona de principios de los años veinte del pasado siglo, años previos a la dictadura de Primo de Rivera, en pleno hervor sindicalista y furor anarquista, en el que una serie de personajes, combinados los verdaderos con los falsos, todos ellos de gran fuerza, contienden por igual para lograr el amor de una mujer, el fortalecimiento de la lucha obrera, la conciencia social universal y sus contradicciones. Novela de carácter, que transcurre en un escenario historicista, con ritmo cinematográfico y escritura de sorprendente amenidad”.

 

 


XXVII PREMIO ANDALUCIA DE LA CRITICA DE RELATO, a De repente, siempre es tarde, cuyo autora es INÉS MONTES, por entender que “estamos ante una obra madura y serena, bien construida en fondo y forma, donde con tono unitario cargado de lirismo y un estilo muy depurado, la autora ha sido capaz de crear historias que desarrollan  eficazmente un juego de incertidumbres y fracasos emocionales cruzados capaces de atrapar a los lectores”.

 


La entrega de los premios de esta edición y de la de 2020 (que se postergó por la pandemia) tendrán lugar en la ciudad de Granada durante septiembre de 2021. Consiste en la entrega de sendas estatuillas creadas por la escultora cordobesa Marta Campos.que recibirán una escultura de la artista cordobesa Marta Campos. Los premios cuentan con el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, entre otras instituciones.

 

REUNIÓN ON LINE DEL JURADO

 

POESÍA

 

1.    F. MORALES LOMAS (Presidente)

2.    REMEDIOS SÁNCHEZ (Secretaria)

3.    ANTONIO HERNÁNDEZ

4.    MANUEL GAHETE

5.    RAQUEL LANSEROS

6.    JOSÉ SARRIA

7.    MARÍA ROSAL

8.    PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ

9.    JOSÉ MARÍA BARRERA  

10. JOSÉ CABRERA MARTOS

 

( En la imagen no aparece Antonio Hernández pero participó telefónicamente en el jurado)


JURADO DE NARRATIVA



 

1.    F. MORALES LOMAS (Presidente)

2.    REMEDIOS SÁNCHEZ (Secretaria)

3.    ÁNGEL BASANTA

4.    MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL

5.    ELENA BARROSO

6.    RICARDO BELLVESER

7.    JOSÉ ANTONIO SANTANO

8.    FRANCISCO HUELVA

9.    MARÍA JESÚS OROZCO VERA

10.                 ANTONIO GARCÍA VELASCO

 


 (En la imagen no aparece Ángel Basanta pero participó en el jurado telefónicamente)


ALGUNOS MEDIOS QUE DAN LA NOTICIA

 https://www.diariosur.es/culturas/libros/diego-medina-ines-montes-premios-andalucia-critica-20210313195539-nt.html

https://www.diariocordoba.com/cultura/2021/03/13/almeriense-fernando-martinez-premio-andalucia-42104510.html

 lhttps://www.ideal.es/culturas/poeta-granadina-nieves-20210313093913-nt.html

https://www.granadahoy.com/ocio/Nieves-Chillon-Medina-Andalucia-Critica_0_1555345351.html 


https://www.ideal.es/culturas/almeria/almeriense-fernando-martinez-lopez-premio-critica-andalucia-almeria-narrativa20210313132935-nt-20210313135959-nt.html

 

https://www.elindependientedegranada.es/cultura/poeta-nieves-chillon-distinguida-con-premio-andalucia-critica-poesia 

 

 

domingo, 28 de febrero de 2021

Tres poetas actuales: Medina Poveda, Pérez Montalbán y Chantal Maillard. Reseñas de F. Morales Lomas

 

 

DIEGO MEDINA POVEDA

 

https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/verdad-metafora_1408828.html

 

 Todo cuanto Es Verdad: 673 (Poesía. Adonáis): Amazon.es: Medina Poveda,  Diego: Libros

LA VERDAD COMO METÁFORA VIVA

SOBRE TODO CUANTO ES VERDAD DE DIEGO MEDINA POVEDA, ACCÉSIT DEL ADONÁIS

 

F. MORALES LOMAS

 

Desde una época donde la solidez establecía un marco vital definitivo a otra líquida en la que no existe resistencia a los cambios y estos son conducidos bajo una diáspora casi continuada, la sociedad actual asume una continuidad en la que esta imperfección de lo líquido transfiere toda suerte de incertidumbres y acaso de configuraciones diversas sobre la verdad y la mentira.

Sobre esta verdad, como símbolo de un patrimonio vital, que ya se inicia en el frontispicio del texto con la cita de Séneca, quiere hablar Medina Poveda. De hecho tampoco son baladíes algunas otras citas como la de Bauman, cuando dice en su poema «Amor líquido»: “El amor es un préstamo hipotecario a cuenta de un futuro incierto e inescrutable”. Si la incertidumbre era ya una palabra asentada, los tiempos de tragedia colectiva la hacen todavía más visibles. En este poema se hace definitiva nuestra liquidez, nuestra inminencia y nuestro reparo,  y esa devolución a la vida en medio de la liquidez, buscando la solidez tan etérea del acto amatorio. Sobre esta geografía humana se proyecta la razón de ser de un poemario que aborda esa verdad personal y sus pertenencias, desde los espacios cotidianos y nuestras actividades diarias hacia el ciclo de la vida, el cambio de un piso, una colada, y la mudanza… como constante metáfora de una época. El culto al cuerpo puede ser ese símbolo de los tiempos donde lo fragmentario crea su propia finitud, esa angustia de ser ante las derivas inesperadas: “aquel soy yo:/ el hombre reducido a un contorno de nadie o de cualquiera,/ que sostiene un tornillo para montar su mundo,/ aunque parezca/ que solo está montando un taburete”. Medina Poveda desconfía profundamente de una existencia que considera absurda y sustentada sobre principios que solo la hacen más versátil e inestable. De ahí la necesidad de desmontar este mundo y su título obedece a la condición última de esa verdad.

La existencia nunca corresponderá a lo vivido y de lo endeble surte el miedo sus raíces e incluso en el amor, tan huidizo y frágil, en esas plagas que va acumulando el tiempo que amaina siempre en lo más endeble. Y esa debilidad está presente en el hombre contemporáneo, en sus estremecimientos, en sus viajes: “Me iba dando/ las píldoras de angustia necesaria/ para enfrentar la vida./Yo ni siquiera había salido de mi barrio,/ ni conocía vicios,/ ni cárceles de amor, ni otros rincones,/ pero ya me angustiaba ese poema/ con aroma de fatum proceloso”. En el fondo, como Kavafis, siempre está presente esa gran metáfora del homo viator ante un mundo ancho y ajeno sobre el que somos piezas convertibles y frágiles: “«La ciudad» siempre me acompaña,/ perdí ya la esperanza de hallar otras mejores/después de haber vivido en tres países/ y mirarme al espejo avec ma gueule de métèque,/ títere tartamudo de otra lengua”.

En este encuentro con el mundo y consigo mismo todo es susceptible de saltar por los aires en la humanidad del abandono en la que se encuentra el yo poético, necesitado de una solidez antigua que no encuentra y acaso falto de una verdad que le ofrezca sentido al todo. Pero si ese yo doliente se halla como un reclamo, no es menor el compromiso con el otro. Con esos migrantes que asumen el desconcierto de lo creado ante una búsqueda de ciudadanía que nunca llega ante el juego de abandonos mutuos, lo que conduce a la alteridad que nace de la conciencia ante un mundo completamente dominado por la sinrazón: “De adquirir vengo un trozo de conciencia.// Ahora más que nunca soy creyente,/ gracias al mundo estoy desengañado”. Todo puede ser oscuro, todo puede ser líquido, pero nunca la condición del ser que piensa y necesita cambios y transformaciones, en una lírica que nace para la reflexión y la alegoría del compromiso, mientras el tiempo va a nuestro encuentro como una pieza más que nos va conmoviendo y transformando: “Yo he visto aquel reflejo en muchos rostros/ que encuentran sus esbozos en los charcos/ mugrientos de la acera,/ y ven las cicatrices invisibles,/ los trazos que dibuja a hurtadillas el tiempo”. Una poesía que siempre nace de la herida, que va creciendo a medida que su verdad se hace poderosa y ve que su libro va nadando hacia sí mismo en una liquidez continuada: “que en su líquido turbio y tortuoso/ alguna vez nadó un poeta/ que ya es libro, un cadáver/ que ahora es agua, y llueve/ humanamente”.

En definitiva, la imagen de un ser dolorido en su humanidad que penetra en la transitividad de lo creado, en su tiempo vivido, en las marcas del recuerdo, esa memoria que va alimentándonos con el tránsito vital y sus tiempos como arquitecturas definitivas, inflamadas y humanas: “Contempla desde el fondo de tu estancia,/ llena de muerte y nacimiento,/ el absurdo paisaje de la vida,/ y nunca olvides/ dejar siempre una puerta abierta”.

 

Diego Medina Poveda, Todo cuanto es verdad, Ediciones Rialp, Col. Adonáis, Madrid, 2020.


ISABEL PÉREZ MONTALBÁN

 https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/vikingos-cordoba_1410992.html

Isabel Pérez Montalbán. -

 

LOS VIKINGOS DE CÓRDOBA

Sobre Vikinga de Isabel Pérez Montalbán, XLI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla

 

F. MORALES LOMAS

 

Pocas mujeres abordan la poesía en la actualidad desde la construcción de un discurso social y crítico. Sí hay muchas que marcan claramente en sus poéticas un proceso de subversión de la verbalización y categorización tradicional, desde una perspectiva feminista, la insubordinación de la mujer-objeto, el erotismo como instrumento autosuficiente y el falocentrismo…, creando un orden estético personal e inalienable. También Pérez Montalbán se encuentra en esa línea, pero su poesía, que ha sido “categorizada” dentro de la poética de la conciencia, tiene su propia dinámica socializadora al margen. En su obra Vikinga está muy presente desde el mismo título, Vikinga, que alude a la zona pobre, obrera y marginal de Córdoba, Los vikingos, donde la autora nació, y añadirá: “Significan un intento de creación de textos literarios en relación con referencias socio-culturales e históricas de toda índole que alentaron la creación (…) Supone una idea motriz para escribir con conciencia sin desdeñar ningún tema ni disciplina”. Parece, por tanto, que acepta esta categorización de poesía de la conciencia para definir su construcción lírica, en la que el discurso personal está entreverado de alteridad, otredad y compromiso literario que fundamenta un discurso ético, si bien claramente instrumental de la poesía, que tendría concomitancias con la poética social de los años 50 y autores como Gabriel Celaya.

Su lírica es profundamente conmovedora y desgarradora, y está hondamente contextualizada y revelada a través de los comentarios que se hallan al final del libro, donde ofrece las claves de algunos poemas y términos que quizá para el lector serían confusos. Ella aspira a la claridad y a que su palabra no se oculte en simbologías que puedan impedir una respuesta categórica y crítica ante el abandono de unos seres humanos que deben soportar circunstancias terribles a lo largo de sus vidas.  Pero lo simbólico conforma el poemario con especial atención a la numerología, en torno al tres y sus múltiplos, pues hay tres apartados con nueve poemas cada uno de ellos: «El alma de la vida», «Bellum in ómnibus. Intertexto» y «Plano contraplano».

«El alma de la vida» toma de la arquitectura como nombre ese “elemento central de una viga que une las alas perpendiculares y resiste los esfuerzos (…) para una serie de poemas de carácter autobiográfico, que pretenden mostrar la resistencia humana frente a la adversidad”. Una lírica que nace desde la infancia, inmersa en la violencia doméstica, la aridez, el desasosiego y un mundo infantil agrio a través de los ojos de una niña que “clamaba libros”, pero encontraba “estercolero,/ reserva natural de esos parientes jíbaros/ que reducen la infancia a corazón bonsái”. El desvelamiento biográfico está presente a través de la proyección de imágenes poéticas residenciadas en cierto hiperbolismo que atiende a sensaciones extremas, siendo el poema una terapia personal tanto como socializadora: “¡Qué parecido a un siervo de gleba!” No olvida Pérez Montalbán a los otros (“Yo y yo, pero también los otros”) en una lírica que va más allá de ese yo poético al que tantas veces recurren los poetas con afán universalizador (desde el yo a los otros). Aquí los otros sí forman parte del sujeto, se han solidificado con él. Ahí radica la diferencia y devolver a la poesía la “epimeleia heautou” en terminología de Foucault. Y su palabra se hace clara, contundente y definitiva: “Allí mi casa primera con su escombro/ de familia y puchero andaluz,/ de habicholillas tiernas y palizas”. Todo conduce a una revelación de demonios familiares y a la conformación de un yo en un ámbito donde la desolación y la construcción de un sujeto femenino arraigado en el simulacro de vivir, la ira, el hambre y la dictadura están presentes.

«Bellum in ómnibus. Intertexto» acoge poemas socializadores centrados en el mundo con referencias intertextuales precisas, donde los perseguidos de toda laya están presentes, pero también la reivindicación de un humanismo militante: “Pero si esto es un hombre, somos nadie”. Es una lírica escrita desde un corazón desgarrado que muestra esa faz del mundo creada desde el “negocio”, sin importar que bajo este se halle el sufrimiento de la gente, y va deconstruyendo una falsa felicidad creada sobre el consumo y para ello opta, a veces, por la ironía como recurso más veraz y se muestra feraz en el discurso del compromiso y la necesidad de la lucha para cambiar el «statu quo».

«Plano contraplano» obedece al discurso amoroso entreverado de intertextos de películas y escritos diversos que muestran una profunda ironía ante la categorización del erotismo y la imposibilidad del discurso amatorio, como “El amor, ese gran tema”, y el desaliento ante el descubrimiento de que no había existido esa creación ingenua. Hay un temblor que crece en esa memoria de amor, en la bruma que llega desde un latido profundo y la sensación de fracaso: “Mi amor en crisis, cárcel sin geranios”.

En definitiva, una lírica personal, comprometida, vitalista, honda y desgarradora.

 


 

CHANTAL MAILLARD

https://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/mitos-siempre-vivos_1413443.html

 

 

 

LOS MITOS SIEMPRE VIVOS

 

Una reflexión sobre el arte de vivir

 

 

F. MORALES LOMAS

 

Medea siempre encarnó el paradigma de las contingencias y los límites del ser humano, a través de esa figura, mitad madre-mitad maga, que asume acaso el infanticidio, no ya solo como venganza ante el agresor (Jasón, su esposo) sino, en las versiones más antiguas, como forma de inmortalizarlos, al haber sido enterrados sus hijos en el santuario de Hera. Pero Medea también nos representa a todos, que olvidamos el arte de la ramificación de nuestros actos y las pautas que encierra el vivir. Con esta obra Chantal Maillard ha creado un libro de un pesimismo consciente, de un nihilismo activo en torno al dolor y la insatisfacción ante el recorrido humano, encarnado en una viva mujer que sufre la existencia y trata de encontrar rumbos, salidas a ella. En Medea es continuadora de libros anteriores como Hilos y Cual (de hecho, este referente conceptual está presente de nuevo) donde percibíamos, a través de los hilos, una traslación de un lugar a otro de nuestro consciente o de nuestro inconsciente, de nuestro miedo o de nuestra inhibición, de nuestra angustia o de nuestras ansias por transformar una euritmia no aceptada.

Organiza la materia lírica en tres libros con un preámbulo inicial donde nos habla de la patria de Medea, una historia que sitúa simbólicamente en el Mar de Alborán, su sufrimiento, su muerte.  En un círculo se abre y cierra la obra con la descripción en cursiva en torno a la situación de Medea sentada en la barca, de espaldas al horizonte, anciana, soportando el pasado y los muertos (“Así los muertos. Ojos vaciados. ¿De qué? De voluntad”); y la misma imagen al final, sabiendo que no hay velas (“¿Las velas? No las hay. Dejó de haberlas hace tiempo. Amanece”) como pérdida absoluta de toda esperanza ¿o no? La obra opera a través de fragmentos porque la existencia siempre es fragmentaria e incluso llegando al final lo sigue siendo y nos avisa de que el razonamiento en torno a ese fluir de la conciencia en torno a la existencia será permanente, no una detención, sino una respiración que fluye y se corta a cada paso, porque estamos hablando de la relación del ser en el dasein y su sentido más profundamente heideggeriano. El renacido de los poemas iniciales es alguien que vuelve como un fantasma, “como hilo de saliva”. En su alegorización es un renacido que vuelve entre los vivos, que quiere distinguir “las cosas por su luz”. Que se observa y penetra en sus errores vitales. Que busca otro mundo, un modelo de vida diferente, al tiempo que una reflexión sobre sí mismo en ese mundo creado, sabiendo que “todo lo vivido fue/ una estrategia dilatada” que acaso conduzca a la nada: “Todo círculo es vicioso”.  Y en esa singladura, que siempre es personal, “el yo inventa sus fantasmas”, a través de la tela de araña que simbólicamente va girando siempre, trata de agarrarse a nuevos impulsos que lo proyecten vitalmente. Y surge el amor, ese profundo amor de Medea hacia Jasón, pero desde el inicio es advertida: ”-No hay mayor pena que el amor”. En el fragmento 6, un gran poema, se encierra ese mundo, la representación de la palabra, su valor como metáfora que trasciende lo representado y se le advierte de que redimirse es vano afán. Germina entonces el hilo paradigmático: “Más corto es el camino de la araña/ que aquel de los océanos./ Más eficaz saber cortar el hilo”. Se sabe presa de la inmovilidad de un círculo que avanza como en una laguna. Y cómo sus hilos comienzan a anudarse y a crecer en esa tela de araña, que al fin y al cabo es el círculo tautológico de la existencia. Le advierte que es necesario cortar el hilo y la dinámica de deseos/angustias, expectativas/decepción, mente/cuerpo. Un conjunto de antítesis que se resuelven en la paradoja del vivir siendo los hijos la versión simbólica de, acaso, una salida: “Maté a mis hijos, sí. O esa fue/ la historia que os contaron”. Pero, como decíamos antes, como una restitución hacia la luz porque, cuando nacen, en realidad los hacemos “compartir la violencia/ y el miedo al saber”.  ¿Qué hacer? “¿Qué es lo que exhorta a seguir/ contando y dando cuenta?”. Son preguntas que trata de responder a lo largo del libro. Y se replantea toda la existencia, el concepto de falsos saberes, la sabiduría y sus axiomas, pero también su acusación al género humano y la alegorización en torno a la existencia, con palabras duras, enfáticas… muy propias de una tragedia de Eurípides.  El dolor de la madre ante este terrible sudario y el concepto de caída, “oficio/ de tinieblas”.  Cada idea es una honda en esa tela de araña que va construyendo su red en un mundo absurdo, “escenario de un furor/ sin tregua y sin comienzo”. Su tono siempre es admonitorio: amonesta, aconseja, exhorta… trata de que el lenguaje, con su impotencia para expresar, no rompa la cadena de pensamiento siempre anclado en la herida del vivir, el miedo, el dolor y sus eternos correlatos: “En este mundo ¿quiénes somos/ las víctimas y quiénes los culpables?”. Es una tela de araña infernal que no se rompe nunca y genera la náusea, porque no hay verdades que sostener, ni principios que fundamenten la derrota: “No hay nada que esperar/ nada que descubrir (…)// Desengáñate:/ sólo existe el hambre/ la herida del nacimiento/ su grito”.

Munch está aquí en un poemario desolador que como una gran tragedia trata de definir un mundo tenebroso e inútil pero lúcido.

 

 

CHANTAL MAILLAR, MEDEA, EDITORIAL TUSQUETS, 2020.

 

 

 

martes, 19 de enero de 2021

FINALISTAS DEL XXVII PREMIO ANDALUCÍA DE LA CRÍTICA 2021

 

POESÍA

 

1.     Anacronía de Gerardo Rodríguez Salas, Valparaíso Ediciones.

2.     Apostasía de Antonio Díaz Mola, Ed. Pre-Textos.

3.     Arborescente de Nieves Chillón, Editorial Pre-Textos

4.     La nave roja de Trinidad Gan, Juancaballos de Poesía.

5.     La trama de los días de Rafael Ávila, Editorial Alfar.

6.     Las escalas del tiempo de Antonio Rodríguez Jiménez, Ed. Dauro.

7.     Medea de Chantal Maillard, Ed. Tusquets.

8.     Mi hogar es una caja de mudanzas de Cristina Angélica, Valparaíso Ediciones.

9.     Recado original de María Sanz, Editorial Lastura.

10. Todo cuanto es verdad de Diego Medina Poveda, Ediciones Rialp.

11. Vikinga de Isabel Pérez Montalbán, Ed. Visor.

 

 

NOVELA

 

1.     Alma de cántaro de Francisco David Ruiz, Editorial Planeta.

2.     Atocha 55 de Joaquín Pérez Azaústre, Ed. Almuzara.

3.     Diario del asco de Isabel Bono, Ed. Tusquets.

4.     Tiempo de eclipse de Fernando Martínez López, Ed. Baile del Sol.

5.     Un amor de Sara Mesa, Editorial Anagrama.

 

RELATOS

 

1.     De repente, siempre es tarde, Inés Montes. Endymion.

2.     Dientes de perro de Manuel Moya, Ed. Baile del Sol

3.     Exorcismos de Juan Francisco Ferré, Ed. Maclein y Parker.

4.     Juan y los murmullos de Cristina Rentería, Editorial Azimut.

5.     Las puertas del cielo de José Antonio Sáez, Ediciones Dauro.

6.     Tiza roja de Isaac Rosa, Ed. Seix Barral.

 

 

 

Los ganadores, que recibirán una escultura de la artista cordobesa Marta Campos, se conocerán durante el mes de marzo, cuando un jurado compuesto por veinte miembros entre profesores, críticos literarios y periodistas elija la obra andaluza más relevante de cada género publicada a lo largo de 2020 en un acto que tendrá lugar en el Centro Andaluz de las Letras (Málaga).

La entrega se producirá a finales de mayo en un acto que cuenta con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Centro Andaluz de las Letras

La creación literaria y el escritor

La creación literaria y el escritor
El creador de libros, pintura de José Boyano